LEÓN EN EL CORAZÓN DE UNA INSTITUCIÓN ÚNICA
La residencia que forjó a la generación de plata leonesa
Cultura quiere declarar BIC la institución por la que pasaron decenas de leoneses
Algunos residentes leoneses en una reunión celebrada en León 1958. DL
Dalí, García Lorca y Buñuel pasaron por la madrileña Residencia de Estudiantes. Los tres se conocieron en 1922, en la llamada Edad de Plata de la cultura española. El Ministerio de Cultura ha iniciado ya los trámites para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) la Residencia fundada en 1910 en el barrio del Viso, por la que pasaron decenas de leoneses, entre ellos Ricardo Sáenz de la Calzada, que construyó «decorados» para Buñuel además de proyectar numerosos edificios, como los de las embajadas de Suecia y Noruega.
El ministerio que preside Ernet Urtasun quiere declarar BIC también la Casa Sindical, inaugurada en 1955 y sede actual de los ministerios de Sanidad, Derechos Humanos y Juventud e Infancia. La Residencia fue ideada por Giner de los Ríos como extensión de la Institución Libre de Enseñanza, con tanto predicamento en la provincia de León. Era competencia de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), un organismo público fundado en 1907, presidido por Santiago Ramón y Cajal, que becó a leoneses como el arquitecto Juan Torbado Franco, el psiquiatra José Solís, el científico Luis Fanjul Santullano, el hematólogo Ángel Mazo Burón y los hermanos Arturo e Isaac Sáenz de la Calzada. La JAE, fiel a su espíritu de promoción de la mujer, concedió becas a dos estudiantes leonesas, también residentes, Pilar Sáenz de la Calzada y María Luisa Fanjul.
El poderoso grupo leonés
El grupo leonés fue uno de los más numerosos en la Residencia de Estudiantes, bautizada por Juan Ramón Jiménez como «la Colina de los Chopos». Como prueba, 40 de ellos participaron en la recuperación de la Residencia, en 1986. También pasaron por las instalaciones figuras como José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Unamuno o Manuel de Falla, entre otros. Así como los leoneses Gurriarán, José Solís, Manuel, Ricardo y Luis Fanjul, Luis Mazo, Olegario Llamazares, José Díez Mallo, Ángel y Paco y Marcelino Mazo, Mariano Flórez, Fernando y Tomás Burón, César Llamazares o Pablo de Azcárate. Un centenar de leonesas desfilaron, asimismo, por la Residencia de Señoritas. Resulta llamativo el número de leonesas que estuvieron bajo la tutela de María de Maetzu. Un fenómeno, además, primordialmente rural. Grupos enteros de hermanas procedentes de Rioscuro, Villablino, Aviados, Cármenes, Santa Lucía de Gordón, La Bañeza y, por supuesto, León, acudieron a la calle Fortuny para ingresar en la Universidad. En la residencia femenina se alojaron las hermanas Carmen y Ramona Alvarado, las Fanjul —María, Carmen y Luisa—, Hermelinda y Josefa Álvarez Árias, Fernández Llamazares, Sáenz de la Calzada, Viñuela Tascón, González Barrio..., así como Cándida Cadenas, Carmen Juan Blesa o Emilia González Uña. Por la Residencia de Señoritas pasaron como profesoras, alumnas o colaboradoras algunas de las mujeres más destacadas de la cultura española de la época, como María Goyri, Zenobia Camprubí, Victoria Kent, Josefina Carabias, María Zambrano o Maruja Mallo.
La Guerra, el ocaso y el CSIC
La actividad de la Residencia de Estudiantes se interrumpió por la Guerra Civil. El historiador de ascendencia leonesa Ricardo Orueta fue tutor de Lorca, Dalí y Buñuel en la Residencia de Estudiantes. En 1931 Orueta fue nombrado director general de Bellas Artes y en los tres años y medio que ocupó el cargo llevó a cabo una frenética labor en defensa del Patrimonio leonés. Escribió a Torbado para que preservara la «interesantísima» iglesia de Palat del Rey, que se mantuvo a salvo de casualidad. Orueta fue uno de los «salvadores» de los tesoros del Museo del Prado durante la contienda. La Residencia de Estudiantes murió en julio de 1936 y sus instalaciones albergaron un hospital para el Cuerpo de Carabineros, al frente del cual estuvo Luis Calandre, que había sido hasta entonces director del Laboratorio de Anatomía Microscópica de la Residencia. Al terminar la guerra, y de los restos de la extinta JAE, surge el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).