MUJERES PARA QUITARSE EL SOMBRERO
Los Panero y las escritoras sin sombrero de su época
Astorga dedicará el congreso de este verano a las autoras de la Edad de Plata, sin las que la Generación del 27 está incompleta

Juan y Lepoldo Panero, en una de las pocas fotos juntos. ARCHIVO
Los Panero son infinitos. El congreso que desde 2016 organiza cada verano la Asociación de Amigos de la Casa Panero versará esta edición sobre Creadoras en la Edad de Plata. El primer tercio del siglo XX en España es conocido como la Edad de Plata de la literatura española, aunque la historia discriminó —como tantas veces— a las escritoras. La larga sombra de los escritores de su generación, incluidos Juan y Leopoldo Panero, eclipsó a autoras brillantes. Sin embargo, el mapa de esa era queda desdibujado sin los nombres de Concha Méndez, Lucía Sánchez Saornil, Ernestina de Champourcín, María Zambrano, Maruja Mallo, Marga Gil Roësset, Rosa Chacel, Josefina de la Torre o María Teresa León. También conocidadas como las Sinsombrero, sus propios compañeros de la generación del 27 las relegaron a un segundo plano. De hecho, Ernestina de Champourcin fue una de las pocas autoras incluidas dentro de la antología publicada por Gerardo Diego, en la que se recogía la obra de los poetas del 27. Méndez le reprochó a Gerardo Diego que excluyera a las mujeres: «Tú nos excluirás, pero yo debajo de esta falda llevo pantalones», le dijo. Casi todas fueron ‘esclavas’ de algún hombre: Champourcín nunca se libró de ser la discípula de Juan Ramón Jiménez y Concha Méndez de ser la mujer de Manuel Altolaguirre. En sus Memorias habladas, memorias armadas, Concha Méndez recuerda una anécdota que refleja a la perfección la situación de las mujeres de su época: «Recuerdo la visita de un amigo de mis padres. El señor preguntó a mis hermanos: «¿Qué queréis ser de mayores?».... Viendo que a mí no me preguntaba nada, teniendo toda la cabeza llena de sueños, le dije: «Yo voy a ser capitán de barco». «Las niñas no son nada», me contestó. Por estas palabras le tomé un odio terrible a este señor. ¿Qué es eso de que las niñas no son nada?».
Juan y lepoldo Panero
El patriarca de los Panero, Leopoldo, y su hermano Juan —que falleció prematuramente en un accidente de automóvil cuando se desplazaba de León a Astorga— fueron muy próximos a la Generación del 27. Un fatal accidente, en la curva de Villadangos, mientras servía como alférez en el bando sublevado, acabó con la vida de Juan Panero en 1937, a la temprana edad de 29 años. La primavera anterior había publicado su único poemario, Cantos del ofrecimiento, editado en el sello Héroe, propiedad del poeta Manuel Altolaguirre. Pese a que se trata de un primer poemario, algo debieron ver en él los miembros de la generación del 27 que de inmediato lo aceptaron en su círculo. Gerardo Diego escribió: «En mi primera visita a Astorga llevé en mi bolsillo el libro amarillo de Juan (Panero) y lo leí en su propia casa, a la sombra de la catedral maragata». Resulta difícil comparar la obra de Juan con la de su hermano Leopoldo, aunque para muchos críticos la poesía del mayor de los Panero presagiaba cotas literarias más elevadas.
La saga maldita por excelencia de la literatura, con sus desencantos, sus locuras y su tendencia irrefrenable a autodestruirse, es que su poesía, en ocasiones, ha quedado relegada. Los auténticos protagonistas han sido los miembros de esta amplia estirpe de escritores —Juan, Leopoldo, Leopoldo María, Juan Luis y Michi Panero, sin olvidar a la matriarca del clan, Felicidad Leblanc—, en lugar de sus obras.
Nueve congresos
Hasta ahora los congresos de la Casa Panero se han centrado en la familia y en autores relacionados con ella. En 2016 se celebraron unas jornadas dedicadas a Juan Luis Panero; al año siguiente, tuvo lugar el Congreso Internacional Leopoldo María Panero: la palabra poética y sus límites. En 2018 el curso versó sobre César Vallejo y las vanguardias en Astorga y León; y, en 2019, bajo el título, Palabra de mujer: entre la sumisión y la emancipación (narradoras de posguerra), fue posible desempolvar la vida y obras de la propia Felicidad Blanc, así como de Carmen de Icaza, Dolores Medio, María Josefa Canellada, Mercedes Formica, Concha Castroviejo, Eulalia Galvarriato, Mercè Rodoreda, Elisabeth Mulder Pierluisi o Luisa Carnés. Tras el verano «en blanco» de la pandemia, el congreso se retomó en 2021 con Los Novísimos. Cincuenta años de una antología; en 2022 se rescató a La generación del 36, coincidiendo con el 60 aniversario de la muerte de Leopoldo Panero. En la edición de 2023 el tema central fue El cuento en España e Hispanoámerica, con un homenaje a Antonio Pereira, coincidiendo con el centenario de su nacimiento. El año pasado cuando se cumplían diez años del fallecimiento de Leopoldo María, el congreso giró en torno a los poetas malditos de su generación, como Eduardo Haro Ibars, El Ángel o Félix Francisco Casanova.