La historia más ‘real’ y cortesana de León
La monarquía leonesa, con sus luchas, traiciones e intrigas, es una fuente inagotable de inspiración para historiadores y escritores
Estatua del rey Alfonso IX en la plaza de Santo Martino.
Batallas, traiciones y secretos de alcoba. La historia de la realeza leonesa supera cualquier ficción. Episodios fascinantes que han inspirado a decenas de escritores. Desde García I, la estirpe de los reyes leoneses ha sido ampliamente inmortalizada por la literatura.
Algunos monarcas como Alfonso IX —el primero en convocar unas Cortes con representación del pueblo llano— han sido maltratados por la historia y la literatura. Caso contrario de Alfonso X, que ni era tan sabio ni tan magnífico como han loado muchos autores.
Sostiene el escritor José Ángel Mañas que «la historia medieval española no tiene nada que envidiar a Juego de tronos». Él ha relatado numerosos episodios de la corte leonesa. Su novela Berenguela, sobre la segunda esposa de Alfonso IX, es «una versión medieval de La guerra de los rose —película en la que Michael Douglas y Kathleen Turner son la pareja perfecta hasta que su matrimonio se desintegra—.
Curiosamente, fue Francia quien descubrió el encanto de la monarquía leonesa cuatro siglos después de que el glorioso Reino de León fuera ya solo una sombra del pasado.
En 1669 la condesa de La Fayette publica Zaide, histoire espagnole. En plena corte del Rey Sol esta atrevida mujer, de nombre Marie-Madeleine, que escribe bajo el seudónimo de Segrais, sienta las bases de la novela histórica con un relato amoroso que recrea el León del siglo X.
El escritor extremeño Jesús Sánchez Adalid, uno de los más venden en este país, regresa al León del siglo X en El camino mozárabe, donde evoca el Reino de León de la batalla de Simancas, cuando Ramiro II vence a los ejércitos de Abderramán III e inicia la gran reconquista.
«Éste es el momento clave en la historia del Reino de León. No lo hay más importante». Así presenta Sánchez Adalid el argumento de una novela que pone el punto de mira en el momento en el que León cobra entidad a los ojos de las cortes europeas.
Sánchez Adalid juzga «interesantísima» la figura de Ramiro II y cree que este monarca no es conocido por el gran público «porque no ha pasado a la literatura», al contrario de lo que ha ocurrido con la monarquía británica, pese a que su historia «es mucho más gris y lineal», sin esa tan sugerente sucesión de invasiones y mezcla de pueblos y religiones que caracteriza la historia española.
No era la primera vez que Sánchez Adalid visitaba la corte leonesa. Ya se había adentrado en ella en El alma de la ciudad, en el reinado de Alfonso VIII, cuando un peregrino camino de Santiago recuerda su azarosa vida.
Unos siglos memorables
El emperador Alfonso IX también sedujo al zamorano Carlos Cabañas, finalista del premio Fernando Lara de novela con Hasta que llegue la noche, protagonizada por Pedro Arias de Omaña, un personaje ficticio —aunque su nombre aparece en documentos de la época— cuya azarosa vida sirve de hilo conductor para narrar unos hechos muy brillantes pero poco conocidos de la historia de nuestro país, entre finales del siglo XII y principios del XIII: las primeras Cortes de Europa y la apertura de ideas, además de la conquista de Extremadura, en una época de inusitado esplendor para los territorios de la corona leonesa. José Luis Corral, otro de los pesos pesados de la novela histórica, también aborda la construcción de la Catedral de León en El número de dios —título que hace alusión a las medidas perfectas de los templos góticos— y en El enigma de las catedrales. Alfonso IV, Ramiro II, Ordoño III y Sancho I desfilan por El viaje de la reina, de Ángeles Irisarri, centrada en la reina Toda Aznar, a la que obligan a casarse con Abd Allá, abuelo de Abd-al-Rahman III. Cuando Ordoño el Jorobado, en alianza con el conde Fernán González y otros nobles, destrona a su nieto Sancho por gordo, Toda pide auxilio a su sobrino el califa, quien invita a Toda, a su hijo García y al nieto destronado a Córdoba. Allí Sancho es sometido a un régimen severo y recobra su figura y el trono de León. Ara Antón ambienta sus libros El velo y La única puerta en El Reino del León, donde la escritora se adentra en los reinados de Fernando I y su hijo Alfonso VI, en los convulsos siglos XI y XII. El olor de las especias, del medievalista Alfonso Mateo Sagasta, es un apasionante thriller. La historia, ambientada en la época de Sancho I El Craso, arranca cuando un grupo de caballeros de Castilla dan muerte a un conde leonés como venganza de un robo y han de huir de sus tierras. Su peregrinaje les llevará a Córdoba, donde serán víctimas de una complicada conspiración en la que ellos son, sin saberlo, meros títeres.
La corte literaria de Urraca
La reina Urraca tiene su particular corte de escritores.
La hija y sucesora de Alfonso VI desfila por las novelas de Lourdes Ortiz (Urraca), Ángeles Irisarri (La reina Urraca) y Francisco Navarro Villoslada (Doña Urraca, la reina temeraria), entre otros.
Lourdes Ortiz aborda la soledad de la mujer en el poder. Es la propia reina de León y Castilla la que relata su vida desde su cautiverio. Urraca combatió durante veinte años contra su esposo Alfonso de Aragón, su hermana Teresa, los obispos y contra su propio hijo; tuvo dos esposos y numerosos amantes, entre ellos algún clérigo, y llenó su vida de alianzas, traiciones y batallas.
Irisarri cuenta página a página la apasionante historia de una reina que los historiadores han ignorado. Navarro Villoslada también teje la vida íntima de una de las personalidades más atractivas, conflictivas y poco conocidas de la historia de España. En El encargo del rey el historiador leonés Ricardo Chao, autor de Alfonso VI y su reino, se vale de fray Martino, un monje ficticio, a quien el rey Alfonso IX encarga la redacción de una crónica general, para contar de forma amena la historia del Reino de León.
El escritor leonés José Alberto Lozano arranca Mi tierra con el ataque de Almanzor a León y Sahagún en el año 988. La protagonista es una familia de campesinos. El leonés José Pedro Pedreira utiliza la primera persona en Alfonso VI: vida pública y privada, una novela que arranca en los últimos días del monarca en Toledo. El rey recuerda su azarosa vida, su entronización, la expansión de su reino a la muerte del rey de Navarra, sus turbulentas relaciones con el papa Gregorio VII y hasta sus relaciones con sus cinco esposas.