ARQUEOLOGÍA BÉLICA
Las trincheras de la Guerra Civil emergen en Villamanín
Sangre Minera inicia con una hacendera «un ambicioso proyecto» de conservación del patrimonio histórico y bélico de la Montaña Central

Imagen de archivo de restos de trincheras en Peña Laza, en Villamanín.
El Instituto de Estudios de la Montaña Central Sangre Minera y Ruinas León celebrarán el próximo sábado, a partir de las 10.30 horas, una hacendera popular para el desbroce y puesta en valor de las trincheras de la Guerra Civil que se preservan aún en Villamanín, en la zona de La Tercia.
Desde Sangre Minera aseguraron que la jornada del próximo sábado marcará el inicio de «un ambicioso proyecto de conservación del patrimonio histórico y bélico de la Montaña Central Leonesa» después de que el enclave, «considerado uno de los más importantes de la Guerra Civil en toda la Península Ibérica», haya sido «injustamente abandonado por las administraciones», a pesar de «su enorme valor patrimonial y testimonial».
Así, el proyecto busca «recuperar, conservar y dar a conocer una parte fundamental de la historia reciente del territorio», ya que «durante demasiado tiempo ha permanecido oculta y deteriorada». Con este propósito, la jornada de hacendera contará con el apoyo de especialistas en patrimonio bélico, de la asociación Promonumenta y del Ayuntamiento de Villamanín.
Una noche en las trincheras
El «esfuerzo ciudadano» tendrá continuidad en los próximos meses y culminará los días 22, 23 y 24 de agosto con una cita que ya alcanza su tercera edición con «gran éxito de participación», como son las jornadas Noche en las trincheras, en las que se mostrarán los primeros avances del proyecto. En las anteriores convocatorias participaron alrededor del millar de personas.
Aunque la sublevación militar del 36 triunfó rápidamente en León, una parte importante del norte de la provincia, desde el Bierzo, pasando por Laciana y buena parte de la Montaña, quedó en manos republicanas hasta septiembre de 1937.
El norte de León, al ser paso hacia Asturias, se convirtió en uno de los grandes frentes de la Guerra Civil. Muchos pueblos sufrieron en carnes propias la barbarie de las tropas francquistas, pero ninguno como la capital de la Tercia, que quedó prácticamente destruida.
El 21 de septiembre de 1937 desapareció el frente norte con la entrada de la IV Brigada de Navarra en Gijón. Veintidós batallones del ejército de la República fueron hechos prisioneros. Del puerto asturiano no salieron más allá de nueve o diez batallones; los componentes de otros cinco o seis escaparon a las montañas en grupos dispersos que correrían diversa fortuna, desde ser inmediatamente aniquilados unos, hasta transformarse otros en guerrillas estables. El resto de los batallones habían sido eliminados en dos duros meses de combates. Pueblos leoneses como Cármenes, Barrio de la Tercia, Villanueva de la Tercia y Golpejar escribieron las últimas líneas de la resistencia hasta ser ocupados por fuerzas franquistas.