TRAS EL RASTRO DEL PATRIMONIO EN EL EXILIO

La cabeza de Sahagún que acabó en Rhode Island

El arquitecto que arrancó las pinturas de Sijena está tras el trastalado de la talla leonesa del siglo XIII a EE UU

Cabeza de san Cristóbal del siglo XIII.nostra et mundi

León

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La cabeza de san Cristóbal «voló» de Sahagún a Estados Unidos. La Fundación Castilla y León, en su web Nostra et Mundi, dedicada a rastrear el paradero de obras de arte de la Comunidad dispersas por el mundo, ha averiguado cómo el busto, fechado entre los años 1220 y 1240, salió de León y acabó en el Museum of Art Providence, en Rhode Island. Al igual que una tabla gótico-flamenca de la iglesia salmantina de Cantalpino atribuida al Maestro Bartolomé y actualmente en el Cincinatti Museum, la pieza leonesa fue vendida en el mercado internacional por mediación del arquitecto y marchante Josep Gudiol i Ricart, hasta recalar en Estados Unidos, según la investigación de Nostra et Mundi. El arquitecto catalán fue quien arrancó las pinturas del monasterio de Sijena, incendiado en los inicios de la Guerra Civil. Los frescos de principios del Gótico e influencia bizantina fueron despegados de las paredes de la sala capitular y trasladados a Barcelona. El Tribunal Supremo ha ordenado, tras una larga batalla judicial, la devolución a Huesca de los murales que se exhiben en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

El Museo de Rhode Island explica en su web que la cabeza de San Cristóbal, «presenta un tallado tosco en su parte posterior, lo que sugiere una ubicación fija en un nicho o contra una pared. Pintada con colores brillantes, estaba destinada a ser vista desde lejos. Es posible que estuviera colocada en una iglesia del Camino de Santiago».

Nostra et Mundi en los cinco meses que lleva funcionando ya registra en su catálogo digital más de trescientas obras de arte, dieciséis de ellas de origen leonés, además de una tabla de San Jerónimo, obra de Nicolás Francés, autor del retablo original de la Catedral de León y de las pinturas murales del claustro, que se encuentra en la National Gallery of Ireland. La web ha reconstruido el periplo que siguieron dos marfiles leoneses del siglo XI que, con seguridad, formaron parte de una misma pieza que se encontraba en San Isidoro y acabaron en el Museo de San Petersburgo y en el Metropolitan de Nueva York.

The Art Institute of Chicago posee un cofre relicario de plata de los santos Adrián y Natalia del siglo XII originario del monasterio de San Adrián. La Hispanic Society de Nueva York, que acumula un auténtico «botín» leonés, posee una talla ecuestre de san Martín, del siglo XV, de la iglesia de Pieros, así como una Virgen con el niño, imagen principal de un retablo gótico conformado por otras quince tablas pintadas, dedicado todo el conjunto a la Apoteosis de la Virgen. El magnate Archer Huntington, «letal» para el patrimonio leonés en el siglo XX, se hizo con los sepulcros de mármol blanco de Suero de Quiñones y su esposa, Elvira de Zúñiga, hermosas obras de arte italiano de la primera mitad del siglo XVI, originarias del monasterio de San Esteban de Nogales, actualmente expuestas en Manhattan (en la Hispanic Society).

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Conocida como la Placa de los Zoelas, de bronce y datada en el siglo II, es un texto jurídico romano procedente de (Astorga) que hoy exhibe el Staatliche Museen de Berlín. El cáliz y la patena de plata del abad Pelayo Fernández están en el Louvre, al igual que un león románico de piedra procedente de San Isidoro. Entre la lista de obras exiliadas figuran dos columnas, con san Miguel y San Pablo, que llegaron al Fogg Museum de Harvard desde el desaparecido monasterio de San Facundo y San Primitivo de Sahagún como parte del legado de Lucy Wallace Porter, fotógrafa y esposa del arqueólogo de la Universidad de Harvard Arthur Kingsley Porter, que jugó un papel crucial en el expolio español y leonés.