Monumentos que León usó como establo o funeraria
Edificios emblemáticos han tenido usos tan insólitos en su historia como taller de la Luftwaffe, Tribunal de la Inquisición, ferretería o parque de bomberos
Palacio del Conde Luna antes de ser museo.
Algunos de los edificios más icónicos de León han experimentado múltiples «reencarnaciones». En algún momento de su historia, monumentos de la ciudad fueron destinados a usos tan insólitos como tanatorio, parque de bomberos, frutería o taller de la Luftwaffe (la aviación nazi). Las tropas napoleónicas, tras saquear San Isidoro, convirtieron en caballerizas el Panteón Real, considerado la Capilla Sixtina del Románico.
El Hostal de San Marcos, concebido como hospital de peregrinos, fue depósito de sementales, cárcel del ilustre escritor Quevedo y uno de los campo de concentración más duros del franquismo; sin olvicar que en 1875 un alcalde quiso derribar la joya del plareteresco por su estado ruinoso. El Edificio Mirador, en la Plaza Mayor, conocido erróneamente como Consistorio —nunca tuvo ese uso—, ha sido archivo militar, Casa de Socorro, escuela pública y sede de los juzgados. Un auténtico camaleón arquitectónico.
Igual de versátil ha sido el edificio diseñado por Julio del Campo en la calle que lleva su nombre: pasó de escuela a parque de bomberos, albergó el primer tanatorio de la ciudad y hoy acoge el Archivo Municipal.
El complejo Abelló, en la calle Astorga, fue primero una empresa papelera, sirvió como taller de la Luftwaffe durante la ocupación de las tropas de Von Richthofen en León, se convirtió en industria química y farmacéutica y ahora es una de las sedes del Ildefe (Instituto Leonés de Desarrollo Económico, Formación y Empleo). La Escuela Normal de Maestros, actual Instituto Claudio Sánchez Albornoz, alojó en 1937 al Grupo de Cazas de la Legión Cóndor, que se instaló, además, en la antigua Facultad de Veterinaria, hoy conocida como El Albéitar.
La Casa de Don Valentín, proyectada como hotel pero destinada solo en parte a fonda, adquirió un uso defensivo durante la Guerra Civil; su sótano la convirtió en refugio ante posibles bombardeos. En esos años convulsos, el edificio del Banco de Bilbao, entonces sede del Casino en la plaza de Santo Domingo, fue tomado por la Falange. La sede de Oscus (Obra Social y Cultural Sopeña), construida en 1900, albergó el Instituto Nacional de Previsión durante la contienda. El Obispado lo restauró hace una década y fue alquilado como hotel y restaurante, con las mejores vistas a la Catedral.
Paradójicamente, la reconversión ha sido clave para la supervivencia de algunos edificios históricos, que, de otro modo, habrían sucumbido a la piqueta. El Palacio Torreblanca, saqueado por el ejército napoleónico, fue sede de Gobernación y Fomento, Gobierno Civil, Telégrafo en 1857 y Casino, hasta su venta en 1921 al Nuevo Recreo Industrial por 175.000 pesetas.
La Casa Botines, construido para alojar un almacén de tejidos en los bajos y viviendas en las plantas superiores, se convirtió en la sede principal de la desaparecida Caja España. Hoy es el mayor museo dedicado a Gaudí.
La sede del Procurador del Común, en la calle Sierra-Pambley, abrió sus puertas en 1902 como Banco de España y más tarde fue sede del Museo de León, que a su vez terminó ocupando la antigua ferretería de los Pallarés en la plaza de Santo Domingo.
El palacio de los mil usos
Erigido en el siglo XIV, el Palacio del Conde Luna alberga hoy el Museo del Reino León y la sede de la Universidad de Washington. Un inmueble con una historia turbulenta: fue sede del Tribunal de la Inquisición, café, almacén de frutas, banco y funeraria, y sufrió percances como la explosión de una bombona en 1976 o el derrumbe de su torreón renacentista en 1979.
En el castillo de León hay kilómetros de documentos del Archivo Provincial. Fue cárcel medieval para nobles y en 1862 se convirtió en prisión para reos comunes hasta 1962. En el patio fueron ejecutados a garrote vil decenas de presos. Declarado monumento histórico en 1931, llegó a estar bajo la dirección de Francisco Machado, hermano de los poetas Antonio y Manuel.
La contigua Iglesia de los Descalzos, del siglo XVII, fue sede de la Escuela Veterinaria, trastero del Instituto Legio VII y, tras un breve retorno al culto en los años 70, hoy guarda en sus 7.500 metros de estanterías como anexo del Archivo Provincial. Entre ellos, curiosidades como el expediente del primer alumbrado público de la ciudad (1916), el proyecto de un tranvía de 1913 que conectaría la estación del Norte con la Catedral, o el registro de los puentes destruidos durante la Guerra Civil. En 2003, la Diputación decidió transformar el palacete de la avenida Independencia, diseñado en 1926 por Juan Crisóstomo Torbado, en museo. Este edificio, que albergó el Instituto de Higiene, donde se vacunaron miles de niños leoneses, luego pasó a ser centro de distribución de metadona para toxicómanos, hasta su transformación en el Centro Leonés de Arte (CLA).