UN FESTIVAL CON BUENA LETRA
León premia al coreano que fue yegua y monje
El poeta de las ‘mil vidas’ Ko Un recibirá el 4 de octubre en el Auditorio el Premio Leteo, que cumple 25 años y forma ahora parte del Festival Palabra
El escritor surcoreano Ko Un recibirá el Premio Leteo la víspera de San Froilán.
El escritor Ko Un presume de haber vivido diez mil vidas. La web del autor surcoreano, flamante nuevo Premio Leteo —distinción que han recibido desde Paul Auster a Amélie Nothomb o Fernando Arrabal— contiene una cronología que se remonta al año 1125 antes de Cristo. Tras haber sido una yegua a orillas del mar Caspio, un mercachifle en Samarcanda, un pastor en el interior de Mongolia o un granjero sordo y borrachín, Ko Un logró ser poeta. De todas sus vivencias —y no imaginarias— hay que destacar que fue monje budista antes que escritor. En Diez mil vidas relata la historia de diez mil seres humanos que ha conocido a lo largo de la suya. El poeta leonés Antonio Colinas ha mantenido diversos encuentros con Ko Un, en el Círculo de Bellas Artes y en el Encuentro Asia de Poesía celebrado en 2017. El autor surcoreano toma el testigo a la narradora, ensayista y dramaturga palestina Adanía Shibli, y recogerá el Leteo en el Auditorio Ciudad de León el 4 de octubre.
Ko Un ha sido candidato al Nobel, igual que otros tres premiados con el galardón creado por el Club Leteo, a cuyo frente está el poeta Rafael Saravia. Se trata del francés Michel Houellebecq y el rumano Mircea Cartarescu, que hace dos años eran los máximos favoritos. También el Leteo John Banville, que firma sus novelas negras como Benjamin Black, fue Nobel de Literatura durante 40 minutos. Recibió una llamada de Estocolmo en la que le anunciaron que era el ganador. Su hija le dijo que era una broma. Marcó el número de teléfono y el mismo interlocutor le aseguró que había sido un error y que el próximo año se lo darían.
Discípulo de un poeta leproso
Ko Un (Kunsan, Corea, 1933) se declara admirador de Borges, Lorca, Unamuno y, por supuesto, Cervantes. Empezó a escribir poemas en 1945 después de leer la obra de un famoso poeta leproso, Han Ha-Un. Después de 50 años de soledad —y no los cien que relató Gabriel García Márquez—, Ko Un se casó con Sang-Wha Lee, profesora de literatura, y dos años más tarde nació su única hija, Cha-Ryong. A partir de entonces, Ko Un desarrolla una prolífica carrera creativa, con más de 120 obras publicadas entre novela, ensayo, traducciones y poesía. Su trayectoria literaria se vio reconocida por dos nominaciones al Nobel de Literatura en 2002 y 2004.
Un desfile de palabras
Además de Ko Un, el Festival Palabra ha fichado a narradores como Ray Loriga, Gustavo Martin Garzo o Ernesto Pérez Zúñiga; periodistas como Jesús Maraña o Montserrat Domínguez; poetas como Jean Portante, Ana Gorría o Mariano Peyrou; representantes de la literatura infantil como Ledicia Costas o Inma Muñoz; artistas como Niño de Elche; sin olvidar a los autores leoneses, como Antonio Colinas, Alberto R. Torices o la joven María Lorenzo. Más de una veintena de propuestas de casi 40 autores nacionales e internacionales componen un ambicioso y completo programa en el que habrá exposiciones, conferencias, cuentacuentos, lecturas compartidas y poesía, entre otras. Las actividades se desarrollarán en diferentes sedes como el Palacio del Conde Luna, el salón de actos del Ayuntamiento de León, el Auditorio, el Teatro El Albéitar y el Museo Vela Zanetti.
El Festival Palabra, presentado ayer por la concejala de Cultura, Elena Aguado, y el director del festival, Rafael Saravia, arranca el día 26 de este mes con una exposición colectiva en torno a la figura del premiado y se prolongará hasta el 5 de octubre.
A lo largo de 25 ediciones, el Leteo ha aportado muchas de las claves que tiene planteada la cultura y, por tanto, la sociedad. Martin Amis o Adonis analizaron las consecuencias del integrismo islámico; Paul Auster, Enrique Vila Matas o John Banville hablaron sin tapujos de su proceso de creación literaria; Fernando Arrabal y Michel Houellebecq demostraron que el absurdo es muchas veces el mejor camino para llegar a la razón; y Juan Gelman iluminó la desesperanza al decir que «la utopía fracasa cada noche para abrir la puerta a otra mejor».