Diario de León

Lancia ‘se venga’ de 2.000 años de conquista y robos

Los tres edificios del futuro Museo y Centro de Interpretación comienzan a emerger en un yacimiento que lleva veinte siglos maldito

La obra del futuro museo de Lancia por fin ha empezado a emerger, tras meses de retrasos por la aparición de restos.

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Verónica Viñas
León

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Si la venganza es un plato que se sirve frío, Lancia ha tardado más de 2.000 años en saborearla. Los galos no fueron tan irrreductibles como los astures. Augusto empleó más tiempo, más soldados y más recursos en doblegar el último territorio rebelde de Hispania que su padre, Julio César, en conquistar la Galia, un gigantesco territorio que se extendía desde Bélgica a Francia, el oeste de Suiza, el norte de Italia y zonas de Alemania y los Países Bajos. Los romanos decidieron no destruir Lancia para mayor gloria de su conquista, pero el olvido y la rapiña acabaron siendo peores.

Durante 163 años, desde que comenzaron las primeras excavaciones en el yacimiento de Villasabariego, Lancia ha sido un ingente proveedor de tesoros para museos y coleccionistas privados. La maldición que parece pesar sobre este enclave cargado de historia no acabó ahí. Construir en la ciudad astur-romana por primera vez en 2.000 años no ha resultado tarea fácil. Las obras del futuro museo del yacimiento estuvieron paralizadas dieciséis meses por la continua aparición de restos.

Un terreno impracticable

El suelo parecía un campo minado, del que salieron monedas, cerámicas, así como cimientos de milenarias construcciones. La parcela del tercer pabellón, que albergará el futuro centro de investigación —en el primero estará el centro de recepción de visitantes y cafetería; y en el segundo, el centro de interpretación— fue un auténtico suplicio, al aparecer el peristilo de una domus (casa) del Alto Imperio. La solución fue trasladar unos metros al norte del yacimiento el complejo diseñado por el estudio madrileño Gon Architects.

Pese a los cambios mínimos en el proyecto, los retrasos han supuesto un sobrecoste de 560.000 euros en el presupuesto, que superará los cuatro millones. La empresa leonesa Coysa, adjudicataria de las obras, aprovechó los parones para hacer los 180.000 bloques de tierra comprimida necesarios para construir las tres edificaciones, alineadas en orden creciente e inspiradas en la arquitectura tradicional de la zona, para mimetizarse con las colinas del entorno.

En septiembre se reanudaron las obras, ya visibles, cuya finalización está prevista para la primavera de 2027. El museo preservará tanto la historia de la conquista de Hispania por el Imperio Romano como la de los astures, que dejó una profunda huella en la provincia y un vasto patrimonio —centenares de castros y núcleos poblacionales—.

El gran expolio

La última batalla comenzó en 1863 cuando el arquitecto burgalés Ricardo Velázquez Bosco, conocido por diseñar el Palacio de Cristal de Madrid, desembarcó en León para dibujar la Catedral, acabó dirigiendo las obras de restauración hasta la llegada de Juan Baustista Lázaro y se inició en la arqueología en Lancia, donde llevó a cabo las primeras excavaciones. En aquella fecha comenzó el gran expolio.

En sus prospecciones, Vélazquez descubrió un mosaico de 72 metros, que no fue extraído por completo del yacimiento de Villasabariego. Se trata de un suelo de teselas con figuras geométricas en blanco y negro. El Museo Arqueológico Nacional (MAN) conserva cuatro trozos de este mosaico y las academias de la Historia y de San Fernando guardan dibujos a lápiz de la época del hallazgo. El gobernador de León notifica los descubrimientos de Lancia al Ministerio de Fomento el 9 de marzo de 1867, especificando que se había encontrado un mosaico de 72 metros y 82 objetos de mérito arqueológico.

En 1941, el político y escritor Mariano Domínguez Berrueta lamentaba que las piezas extraídas del yacimiento y desperdigadas bastaban para formar un verdadero museo. Actualmente, hay tesoros de la ciudad astur-romana en el Museo de León, el castillo de Ampudia, el Museo Arqueológico Nacional, el ILC, el museo Cerralbo, el Arqueológico de Astorga, el Museo de los Pueblos Leoneses en Mansilla y el aula arqueológica de Villasabariego, que expone trozos de un mosaico, cerámicas, bronces, lucernas o muelas de molino.

El estudioso Elías Gago (León, 1851-1913) entregó a la Comisión de Monumentos una espectacular colección de joyas descubiertas en Lancia, desde colgantes a estatuas, monedas, cerámicas ornamentadas... Nadie sabe qué fue de aquel legado. La pieza más valiosa de Lancia está en la Hispanic Society de Nueva York, un puñal de bronce.

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