Diario de León

Ena, la reina de moda que viajó a León

Insistió en ver despacio la Catedral y Alfonso XIII dijo que no había un monumento igual en el mundo

Verónica Viñas
León

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La vida familiar de la reina Victoria Eugenia de Battemberg estuvo marcada por la desgracia. La historia tampoco hizo justicia a ‘la inglesa’. La serie de televisión dedicada a Ena, como era conocida la esposa de Alfonso XIII en la intimidad, y la inauguración ayer de una exposición en la Galería de las Colecciones Reales, han puesto de actualidad a la bisabuela de Felipe VI.

El 30 de septiembre de 1927 Victoria Eugenia visitó León. Tenía especial empeño en ver la Catedral. La apretada agenda apenas dio tiempo a los reyes a contemplar el esplendor de la Pulchra, así que decidieron volver por la tarde. «La reina ha venido a León especialmente a eso», confesó Alfonso XIII. Estaban de vuelta de un viaje por Galicia y se habían detenido unas horas en Astorga, donde recorrieron también la Catedral. El monarca se desplazó al cuartel de Santocildes, mientras su mujer —gran benefactora de la Cruz Roja—, aprovechó para acercarse al hospital de San Juan.

La capital leonesa se había engalanado para la llegada de los monarcas, con un despliegue de luces en la plaza de Santo Domingo y fuegos artificiales. El alcalde de la ciudad, Francisco Roa de la Vega, había hecho un llamamiento a los leoneses para que engalanaran balcones y comercios. Además, se enarenaron la calle Ancha y la cuesta de San Isidoro, para que el gran descapotable de los monarcas no sufriera un pinchazo en los numerosos baches. El Palacio de los Guzmanes se vio obligado a hacer reformas para acoger el banquete oficial.

Dos mujeres modernas

Habían llegado a las diez y media de la mañana a La Virgen del Camino y una hora después eran recibidos en San Marcos. La primera concejala del Ayuntamiento de León, María Miñambres, fue la encargada de entregar un ramo de flores a Victoria Eugenia. Era el encuentro de dos mujeres modernas y adelantadas a su época.

En la Catedral, Alfonso XIII ocupó durante unos minutos el sitio que le correspondía en el coro, como canónigo honorario. Después comenzó el recorrido pausado que habían demandado por la mañana. El rey le confesó entonces al general Berenguer, ministro de Marina: «¿No te dije que como esto no había nada?. Pues ahora me reafirmo. No hay nada, ni aquí ni en Europa». El obispo aprovechó el interés del monarca para lamentar que la bóveda dejaba pasar el agua los días de lluvia y que la Torre Norte se estaba desmoronando, al tiempo que pidió para antes de fin de año un proyecto para restaurar ambas.

Era la segunda visita de Alfonso XIII a la Catedral. En agosto de 1902, al poco tiempo de subir al trono, había estado en la Pulchra, donde, para asombro de los canónigos, se dirigió al órgano y comenzó a tocar una marcha militar mientras gritaba: «¡Atención!, ¡Paso ligero! ¡Marchen!».

Los reyes completaron su jornada en León con una visita a San Isidoro. En la colegiata, Alfonso XIII recordó también su primer viaje a León: «La primera vez que vine, San Isidoro estaba en el campo», dando a entender que la ciudad se había expandido urbanísticamente y prosperado. Los reyes, por curiosidad, pidieron ver la celda del abad. Después se dirigieron a pie, por petición de Victoria Eugenia, a la Cruz Roja, que entonces se encontraba en Ramón y Cajal. Tras hablar con médicos y enfermos, los reyes tuvieron tiempo de pasar por la Casa de Beneficencia. De allí fueron directamente a la estación de tren. Al día siguiente, Diario de León lanzaba la primera portada en color de su historia.

Los reyes Felipe y Letizia inauguraron ayer la exposición dedicada a Victoria Eugenia en la Galería de las Colecciones Reales, donde se muestran 350 objetos que rodearon la vida de la bisabuela y madrina del actual monarca, una mujer que vio morir a su marido y a dos de sus seis hijos. La muestra, abierta al público hasta el 5 de abril, rescata la historia de Victoria Eugenia de Battemberg (Balmoral, 1887-Lausana 1969), una mujer adelantada a su tiempo, lectora incansable, acostumbrada a practicar deporte, fumadora empedernida, que fortaleció el sistema sanitario español con la creación del cuerpo de damas enfermeras.

Entre las piezas de la exposición destaca el Coche de caoba que trasladó desde el Palacio de Godoy hasta Los Jerónimos a los reyes el día de su boda, en el que sufrieron un atentado. El anarquista Mateo Morral lanzó al paso de la carroza un ramo de rosas pálidas en el que iba escondida una bomba. Los reyes salieron ilesos, pero en el atentado fallecieron veinte personas.

En la Galería de las Colecciones Reales puede contemplarse el traje de montar de Victoria Eugenia, una bata de encaje y seda y un manto de armiño, que perteneció a Isabel II, con el que ella abría cada año las Cortes. No falta la tiara Flor de lis que Alfonso XIII le regaló con motivo de su boda, que forma parte de las joyas de pasar de la Casa Real y es utilizada por la reina Letizia en algunas ocasiones especiales de gala.

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