DESPEDIDA A UN GRANDE DE LA FOTOGRAFÍA
Martin Parr, el fotógrafo que escrutaba la sociedad
Fallecido ayer a los 73 años, deja un legado en el que a través del humor y la ironía logró remover conciencias

Una mujer observa fotografías de Martin Parr en el Reina Sofía de Madrid.
Con un ojo clínico para capturar los pequeños detalles de la vida cotidiana, el fotógrafo británico Martin Parr, fallecido a los 73 años, deja un legado de instantáneas en las que a través del humor y la ironía logró remover conciencias sobre temas importantes.
Considerado como uno de los representantes más destacados de la fotografía documental de las últimas décadas, también apoyó a otros creadores de imágenes a través de su colección en la Fundación Martin Parr, de sus actividades editoriales y sus eventos en galerías.
Durante más de medio siglo, puso el objetivo en las singularidades de la sociedad del Reino Unido, desde los hábitos vacacionales de la clase trabajadora, hasta los rituales de las zonas rurales o los privilegios de los más pudientes en épocas tormentosas como el 'thatcherismo' de los años 80. Su familia comunicó este domingo en las redes sociales que el artista falleció «en paz» ayer sábado en su casa de Bristol, al suroeste de Inglaterra, cuatro años después de que se le diagnosticara un cáncer.
El British Journal of Photography lamentó la pérdida de esta «leyenda internacional", uno de los primeros fotógrafos documentales, resaltó, que adoptó el color para este género. Parr abandonó el tradicional blanco y negro para romper moldes al publicar el libro The Last Resort 1982-1985, en el que retrató al proletariado británico en las playas de Brighton con tonos más coloridos, saturados y llamativos, al estilo de las postales de los años 50 y 60. Este trabajo, satírico en ocasiones, fue calificado por algunos críticos de condescendiente, pues le achacaron que abordara a las clases más desfavorecidas desde su posición de clase media, si bien también giró su objetivo hacia ésta y hacia los británicos más pudientes. Así lo demostró con The Cost of Living (1987-1989) para ofrecer una mirada mordaz a su propia clase social a través de prácticas suburbanas aspiracionales en fiestas, cenas y otros eventos, en un momento de agitación política.