CENTENARIO
El Gaudí leonés deslumbra en Japón
El centenario se expande por el mundo. Museo Casa Botines cuenta con el público japonés entre los más entusiastas visitantes. Una muestra en Tokio reconstruye su legado cien años después de su muerte

La obra de Antoni Gaudí fuera de Cataluña tiene máxima representación en León (Botines) y Astorga (Palacio Episcopal).
Cien años después de su muerte, el legado de Antonio Gaudí se «reconstruye» en Tokio, ciudad elegida para el debut mundial de Volver a los orígenes, una muestra itinerante que reúne por primera vez materiales originales, bocetos y proyectos no construidos a través de un viaje interactivo y tecnológico. Se trata de un acontecimiento a la altura de todo lo que durante el 2026 girará en torno a la obra del arquitecto universal que fue y que puso con sus obras en el mapa a Barcelona, pero también a Astorga y León junto a Comillas. De hecho, esta exposición itinerante sirve para que desde Museo Casa Botines Gaudí se muestre el especial interés ante un público como el japonés, siempre ávido de cultura y que como señala José María Viejo, director general de Fundos, «tiene en la obra de Gaudí uno de sus máximos alicientes cuando viajan fuera de su país. En nuestro caso, el visitante japonés ocupa el sexto lugar en los que a público internacional se refiere», indica. Se trata por tanto de un público estratégico, añade Viejo, sobre el que se pretende no sólo llegar más sino atender puesto que de hecho Museo Casa Botines Gaudí cuenta con audioguía en japonés.
Pero ahora el asunto está en Japón y «el visitante conocerá a un Gaudí único», explicó a EFE este viernes el presidente de la Fundación Gaudí, Carlos Canals Roura, durante la presentación de la muestra a la prensa, un día antes de su apertura al público en el Warehouse Terrada del distrito capitalino de Shinagawa, que tendrá lugar hoy.
La exposición, que llega a Japón bajo el nombre ‘Naked meets Gaudí’, marca el inicio de la gira mundial de este proyecto, que recorrerá Osaka y otros lugares del continente asiático, para después continuar por otras veinte ciudades de todo el mundo durante un plazo de cinco años.
El recorrido de la muestra, articulado en nueve salas diferentes, se traza en un viaje sensorial por la infancia de Gaudí, su vínculo con la naturaleza, su taller, su querida Barcelona y el legado que dejó tras su muerte en 1926.
«En un mundo como el de hoy, donde todo está homogeneizado, enseñar que se puede diseñar volviendo a los orígenes es más importante que nunca», subrayó a EFE Sofya Abramchuk, fundadora de Originate Institute, empresa ligada a la Fundación Gaudí.
El trigo como columna, una cabeza de ajo como parte final de una torre, copas de árboles como pilares de la Sagrada Familia, o colmenas de abejas como elementos decorativos de una puerta son solo una muestra de la inspiración de la que bebía Gaudí cuando construía, como él mismo decía, desde la naturaleza.
Unos elementos que ahora se exponen en las diferentes salas, acompañados de reconstrucciones, cuadernos, bocetos, azulejos originales, maquetas y artefactos históricos que por primera vez se muestran de forma simultánea.
Un viaje completo para conocer a un Gaudí «diferente», según calificó Canals, cuyo objetivo reside en seguir divulgando la historia del arquitecto español para que «las nuevas generaciones puedan seguir conociendo su legado e influencia». Impulsada por la Fundación Gaudí, y de la mano de la empresa japonesa NAKED, esta exhibición también permite conocer lo que el catalán nunca pudo ver construido. Gracias a recreaciones realizadas con diferentes tecnologías 3D, el arte de Gaudí ha vuelto a resurgir de sus cimientos para que los visitantes logren imaginarse proyectos como el Hotel Attraction de Nueva York, la torre para Tánger o la versión original de la iglesia de la Colònia Güell, que nunca llegaron a ver la luz.
El punto de partida de la exposición toma como inicio Japón, en una muestra ineludible de la gran influencia y huella que el arquitecto catalán dejó en la cultura japonesa y que aún en la actualidad sigue viéndose en los rincones del archipiélago. «Todo el mundo asiático aprecia mucho a Gaudí por esa visión de naturaleza, de aplicar la construcción con ella», detalló Canals, que definió al público japonés como el primero de todos y uno de los más entregados al arte del español. Una relación bilateral que se atisba en los tintes de influencia oriental que Gaudí incorporó en algunas de sus primeras obras, como la Casa Vicens o El Capricho, y que ahora han encontrado continuidad en Tokio. Coincidiendo con el 100 aniversario de su muerte, el legado de Gaudí recorrerá el resto del mundo en una gira que pondrá su punto y final en España.