Germán Vega García-Luengos, fundador del Festival de Teatro Olmedo Clásico: "En León me contagié de teatro"
El leonés de Gordoncillo es el flamante ganador del Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades, en su edición correspondiente a 2025

Germán Vega nació en León. Estudió en las Discípulas y los Jesuitas. Es catedrático de Literatura, director de Olmedo Clásico y premio Castilla y León de Humanidades.
El primer escenario podría haber sido la harinera, actual Mihacale. Y es una obra de acción, de niños que empiezan a descubrir la vida en un verano en Gordoncillo. Es de acción porque hay unos hermanos que juegan y hay un caballo: Pincelín. Les lleva. Por allí está Germán Vega García-Luengos, desde este lunes Germán Vega García-Luengos, fundador y codirector del Festival de Teatro Olmedo Clásico, Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades de 2025. Hace cumbre décadas después subido imaginariamente a ese carro del que tira Pincelín, personaje clave, desde hace tantos años a partir de la memoria. «El recuerdo de esos veranos es con máximo cariño. Allí en la harinera, aquella piscina que surgía de un estanque, los abuelos, los primos... A veces, desde la nostalgia, miro el móvil, el Google Maps, la piscina ya no está».
Esta obra que es una vida continua es la de Germán Vega, nacido en León, criado en más sitios, universitario en Valladolid, donde asienta para siempre su vida. Hijos y nietos. «La fase de abuelo está muy bien. Sin las preocupaciones del día a día», avanza al final de la conversación. Y León, que reside en la memoria buena de Vega, es un lugar rotundo para su futuro, sin saberlo: «En León me contagié de teatro», dice ahora, aunque se supone que en ese momento no sería tan consciente aunque la historia tiene su miga. «Yo empecé a estudiar en León en las Discípulas, en la Colegiata de San Isidoro, luego se trasladaron a una entreplanta en un piso del Padre Isla. Luego ya estudié en los Jesuitas. Ahí apareció Rafael Puente. Él es el culpable de todo. Un profesor buenísimo de literatura. Un boliviano que terminó de jesuita. Hacía teatro y allí nos metimos alguno. Me tocó hacer de Hamlet. Ahí me pilló para siempre para el teatro. Entre los jesuitas hay los dos extremos: muy conservadores o muy progresistas. Este era de los segundos. Volvió a Bolivia y le echaron de los jesuitas porque era demasiado izquierdista. Llegó a ser viceministro con Evo Morales y terminó tarifando con él. He averiguado que se murió en agosto del año pasado. Me hubiera gustado decirle que gracias a él, yo me dedico a la literatura y al teatro», narra en largo Vega García-Luengos y sin darse cuenta se cuela otra vida como obra de arte de la existencia. De hecho, él, como profesor confiesa que algo de planteamiento escénico hacía falta en las clases.
Y lo dice alguien que sostiene un proyecto tan delicado como un festival de teatro. Un gremio que necesita ayuda aunque la pide poco. Como si no quisiera aprovecharse de lo bien que sientan en las programaciones institucionales cuando quieren presumir de que apoyan a la cultura. Ese rato que no suele ser largo, que coincide en campaña política. «Toda la cultura en general necesita ayuda. El teatro por supuesto. Las autoridades tienen que entender que la cultura es fundamental para la educación», deja claro. Educación sin cultura que sólo lleva a habilidosos más proclives al saqueo que a compartir.
No es su caso: el jurado ha acordado, por unanimidad, concederle este galardón «por sus amplios y reconocidos trabajos de investigación sobre diversos géneros literarios en España, en especial el teatro clásico del Siglo de Oro». "Por toda una trayectoria personal dedicada a la docencia como catedrático de Literatura Española en la Universidad de Valladolid y a la divulgación del teatro clásico español en Castilla y León. El Festival de Teatro Olmedo Clásico, que fundó en 2006, cuenta con proyección mundial y es uno de los símbolos más relevantes de la identidad cultural castellana y leonesa. Vega García-Luengos ejerce desde entonces como codirector del mismo y coordinador de sus Jornadas sobre teatro del Siglo de Oro. Se destaca, además, su estrecha vinculación durante décadas, más allá del ámbito académico, con el mundo de la escena en la Comunidad».
La Universidad de Valladolid lo retrata así: ha investigado sobre la literatura de distintas épocas: Cantar de Mío Cid, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Cervantes, Hartzenbusch. Su especialidad es el teatro clásico español, sobre el que ha publicado alrededor de dos centenares de trabajos dedicados a la localización y registro de textos, atribución, recepción e implicaciones históricas y literarias.
Su interés por el control del ingente repertorio dramático le ha llevado a la elaboración de catálogos y bibliografías. Especializado en la transmisión impresa del teatro áureo, ha localizado un número notable de testimonios críticos novedosos, de los que destacan los de comedias desconocidas de Alarcón, Vélez, Mira, Godínez o Rojas. La fijación del repertorio de Calderón ha sido otro de sus focos de atención. Desde los inicios como investigador se ha ocupado de los problemas de atribución, que ha afrontado con herramientas bibliográficas y filológicas; y a las que últimamente ha sumado la estilometría. Junto con Álvaro Cuéllar es codirector del proyecto Etso. Estilometría aplicada al teatro del Siglo de Oro, que aplica las herramientas informáticas a las averiguaciones. Destaca la identificación de obras desconocidas de Lope, Calderón, Claramonte o Alarcón. La recuperación del repertorio motiva también su labor de crítica textual.