Imanol Arias: «Es un gozo presentar la obra aquí, en mi tierra"

Imanol Arias y María Barranco, ayer, durante la obra que hoy también se podrá ver.
Imanol Arias es ampliamente conocido en el mundo de la actuación. Con experiencia en teatro, cine o series de máximo nivel, el actor nacido en Riaño, en la provincia de León vuelve a su ciudad presentando Mejor no decirlo, una obra que ya ha triunfado en ciudades como Madrid o Buenos Aires y en países como Uruguay, Chile o Paraguay, donde en todas sus funciones ha tenido un lleno absoluto. El actor leonés ha querido dar una entrevista a este diario para comentar qué siente al volver a León y reencontrarse con su gente.
—¿Qué siente al volver a su ciudad realizando esta obra de teatro?
—Es un gozo porque además vengo a León, donde se come muy bien, con el teatro lleno, van a venir familia, amigos, es una función especial. El trabajo es el mismo, el resultado también a una obra que es cómoda, bonita de ver y que tiene mucho éxito para la gente, ya que no es complicada. Volver a tu tierra, con mi hermana, reconocer la ciudad, el sentir este aire, este frío de nevada que entra, pensar en comer bien, es que León es muy bonito.
—’Mejor no decirlo’ ha tenido una acogida muy buena llenando todas las funciones que ha realizado en Madrid, Buenos Aires y en países como Uruguay, Chile y Paraguay, ¿esperaba esta expectación?
—En Argentina, antes de empezar, estaba ya vendido dos meses de los seis que estuve. Fue muy grande porque metimos 100.000 espectadores en Buenos Aires, 12.000 en una semana en Montevideo. Todas las entradas desde que yo estrené «Mejor no decirlo» han estado agotadas. En España hubo un gran cambio en la actriz. Yo siempre confié en que no iba a ir mal, pero nunca esperas que todas las funciones estén llenas. Tenemos funciones para dentro de tres meses que ya no hay entradas como Alicante o Murcia.
—Y ahora que le toca actuar en León, ¿qué recibimiento espera?
—Yo me espero lo que pasa en una ciudad y más siendo en esta de la que yo me siento parte. Cuando se crea tanta expectación, el recibimiento siempre es común y eso también hace que la exigencia sea máxima. El gran momento es abrir la obra y ver si el público se va satisfecho, ese es el gran reto del teatro. Es una obra que no es muy larga y hay gente que se pregunta, oye ¿qué cortina es no? Hay gente que bromea con ello y me dice, «vamos a ver, me he reído 34 veces en hora y cuarto, me sale la risa a 0,75 céntimos». Barato no, sale como una gilda.
—La actuación tiene otra protagonista que es María Barranco, ¿cómo se trabaja a su lado?
—La actriz argentina no pudo venir a España y María la relevó. María aporta mucha luz y una gran alegría al personaje. Además, nos conocemos desde que somos chavales, le tengo mucho cariño, es muy seria, entregada y precisa en el trabajo. Es como un coche potente.
—Aparte de María y usted, que son los personajes que la realizan, también hay decenas de personas detrás de la misma, ¿cómo se hace el trabajo diario para sacar una obra adelante que tiene este alcance?
—Hay que disfrutar de la experiencia. Hay que entender las circunstancias de cada sitio en donde estás y hay que contar con un manager general, la persona que se encarga de carga y descarga del decorado, de como se monta, de la iluminación. Para eso tengo la suerte de contar con Guillermo. A pesar de eso hay que contar con posibles incidencias normales que pueden ocurrir en los viajes, pero, si te gusta, es lo más interesante de la gira.
—De aquel actor de ‘Laberinto de Pasiones’, ‘La Muerte de Mikel’ o de ‘El Lute’ al de ahora hay muchos cambios, ¿sigue con la misma ilusión?
—Si, pero yo he sido muy vocacional. Empecé de muy niño y luego he hecho muchos trabajos que han significado mucho para la gente o para la industria. Los que no han sido así, generalmente la gente no los ve y se olvida. La ilusión sigue siempre y cuando superes la incertidumbre que tiene este trabajo. Yo no sé hoy si va a ser la mejor función o no. Yo además he tenido mucha suerte porque no me he sentido nunca el «puto amo». Todo lo que me pasa lo baso siempre en cómo estoy, en la suerte de acertar, de tener buenos equipos, de compartir, de entender lo que tienes que hacer.
—Usted tiene un gran bagaje profesional no solo en el teatro, sino también en el cine o series, ¿qué tiene el teatro que no tenga el cine o las series?
—El teatro junto con los conciertos es ahora mismo uno de los pocas oportunidades de ver un espectáculo en directo. Se produce una comunión y donde todos los artistas que intervienen ponen el cuerpo realmente y por eso el teatro lleva agonizando 4500 años, pero todavía no se le ha detectado una enfermedad incurable. También hay que pelear con los cambios del tiempo, ahora hay que luchar con la poca capacidad que nos va quedando para atender algo más de 12 segundos. Cuando encuentras un espectáculo de teatro y te sientas con 500 personas, esa atención y el disfrute al final tiene premio. El teatro, los conciertos, seguirán siendo muy fuertes. Al teatro no le afecta ni la Inteligencia Artificial (IA).
—Y uniendo su carrera profesional como actor, ¿le queda algún tipo de personaje pendiente que le gustaría interpretar?
—Hay tantos personajes como la mitad de la población del mundo. A medida que te vas acercando a unas edades, hay unos personajes que, por motivos históricos o culturales, te quedan en la memoria. No he hecho Rey Lear, no he hecho «Muerte de un viajante», «Esperando a Godot», todos los personajes que puedan cuadrar con una persona de 70 años y con mis capacidades como actor. Uno se conforma con lo que va haciendo en la medida de lo que puede y disfruta.
—Por último, ahora vuelve a León, ¿tiene algún recuerdo que guarde con especial cariño de sus años jóvenes?
—Yo vivía en el País Vasco, pero me pasaba todos los veranos aquí. Hasta los 19 años estuve allí y luego he estado en Madrid y Buenos Aires. Yo soy muy montañes y me siento muy leonés. Incluso a veces en un trabajo largo como el de «Cuéntame», donde era difícil armonizar los acentos, nadie sabe exactamente cómo es el acento de Albacete. Ahí, llegas a la conclusión de que tienes que tirar de tus recuerdos. ¿En qué parte de España se dice marcho, hóspitalera y me cago en la cuna que te arrolló? Eso se dice aquí. En esta función no puedo meter nada, pero si lo necesitara sabría cómo hacerlo. Yo soy leonés y de los que creen que León tuvo leyes antes que reyes y que cuándo nos engañaron. De cuándo se habla mejor que en León el castellano y en Palencia, que es donde está el románico y por donde vino el castellano y el vino y todo. Creo que León es una autonomía en si vista. Y lo creo sin politiqueo y sin venganza. León ha sido muy generosa con el pasado porque ha nutrido de carbón y de energía a la mayor industria del país. Al desaparecer este tipo de industria, León ha sacrificado mucho y merece la pena recuperar no eso, pero sí toda la historia y lo que puede aportar en agricultura, cuidar sus montes, su masa forestal, a la gente, a hacer a esta ciudad acogedora porque toda la historia empezó aquí.