Diario de León

Tres terrones de tierra en Lancia para las tribus rebeldes y Roma

El Centro Arqueológico avanza tras años de hallazgos inesperados, modificaciones y trabajo estéril para ser referente internacional

En apenas un mes, los edificios ya comienzan a coger forma y altura.

En apenas un mes, los edificios ya comienzan a coger forma y altura.virginia morán

Ismael García
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Por la A-60, a la altura de Villamoros de Mansilla, comienzan a vislumbrarse en lo alto de la montaña “tres terrones de tierra”. Pueden parecer que se levantan tres edificios sin ninguna importancia más allá de una simple construcción, pero es mucho más. Se trata del Centro Arqueológico de Lancia, un espacio que pretende convertirse en un referente nacional de investigación y divulgación cuando finalicen las obras.

Hay lugares donde el pasado permanece enterrado. Y hay otros, como Lancia, donde el pasado decide aparecer precisamente cuando se intenta construir el futuro. Las máquinas apenas llevaban unos meses trabajando sobre la ladera cuando ocurrió lo que, en realidad, nadie podía descartar. Bajo el terreno destinado a levantar el nuevo Centro Arqueológico comenzaron a aparecer nuevos restos de la antigua ciudad asturromana. Las obras se detuvieron. Los planos tuvieron que modificarse. Los edificios cambiaron de posición y los arquitectos volvieron prácticamente al punto de partida. Paradójicamente, aquello que retrasaba el proyecto era también la mejor prueba de su importancia.

Lancia no es un yacimiento cualquiera. Bajo sus cien hectáreas de extensión, de las que solo se han excavado tres hasta la fecha, permanece oculta buena parte de las ciudades indígenas más relevantes del noroeste peninsular, conquistada por Roma hace más de dos mil años y convertida después en un importante núcleo asturromano.

Lancia es una de las grandes apuestas del ILC

Lancia es una de las grandes apuestas del ILCVirginia Moran

Muchas personas están involucradas en dicho proyecto. La Diputación de León a través del ILC, arquitectos, constructoras, es decir, decenas de personas pendientes de que se lleve a cabo este proceso de la mejor forma posible. Personas con la que este diario ha hablado para conocer, de primera mano, todo la información sobre Lancia y sobre un yacimiento que va a poner este espacio en el foco turístico arqueológico a nivel nacional.

A inicios de 2027 se pretende finalizar la construcción de las tres edificaciones que conformaran el centro. La primera servirá como entrada, donde habrá cafetería, tienda y todo lo necesario para que la llegada de los visitantes sea lo más cómoda posible. El segundo edificio será el centro arqueológico, donde se expondrá todo el patrimonio cultural que se ha encontrado y tendrá accesorios de última generación. Por último, estará el tercer edificio que se usará como centro de investigación, además de que también tendrá un uso para conferencias.

El proyecto arquitectónico también rompió con la idea inicial. El concurso convocado por la Diputación planteaba la construcción de un único edificio. Sin embargo, el equipo ganador entendió que una única construcción tendría demasiado impacto sobre el paisaje y decidió fragmentar el programa en tres pequeños volúmenes conectados mediante un recorrido peatonal. El proyecto, bautizado como Piedra y Tierra, buscaba justamente lo contrario de lo que suele perseguir la arquitectura contemporánea. «No queríamos imponer un edificio sobre el paisaje, sino desaparecer dentro de él», explica Gonzalo, su arquitecto.

Se espera que durante el primer trimestres del 2027 esté finalizada la obra y se abra al público no mucho después de esta fecha

Los tres volúmenes aparecen unidos por senderos, vegetación autóctona y placas solares que convierten todo el conjunto en una especie de paisaje construido más que en un complejo arquitectónico convencional. “La verdadera protagonista debía seguir siendo Lancia”.

Tres edificios compondrán el Centro Arqueológico

Tres edificios compondrán el Centro ArqueológicoVirginia Moran

El camino hasta llegar a la situación actual ha estado lejos de ser sencillo. El concurso se resolvió en 2021. Durante 2022 se redactó el proyecto de ejecución y en marzo de 2023 comenzaron las obras. Pero apenas unos meses después apareció el primer gran obstáculo. Los trabajos sacaron a la luz nuevos restos arqueológicos. La consecuencia fue inmediata. Las obras se paralizaron mientras arqueólogos y técnicos documentaban los hallazgos y analizaban cómo continuar el proyecto sin afectar al patrimonio. Aquello obligó a redactar un proyecto modificado durante 2024. Los edificios cambiaron ligeramente de ubicación. Fue necesario recalcular movimientos de tierras, rediseñar caminos, adaptar la topografía y revisar gran parte de la documentación técnica. Cuando las obras pudieron retomarse en mayo de 2025 volvió a repetirse la misma situación. Aparecieron nuevos restos. La arqueología volvía a imponerse al calendario.

Aquellos nuevos descubrimientos obligaron incluso a cambiar el sistema estructural previsto. La cimentación tradicional, basada en zapatas enterradas, dejaba de ser compatible con la conservación del yacimiento. La solución fue diseñar una cimentación superficial mediante zapatas invertidas que permite apoyar los edificios sin alterar los niveles arqueológicos existentes bajo el terreno.

En los últimos años apenas se había llegado al 25% y en un mes se ha avanzado hasta el 33%

Se trata de una solución poco habitual que refleja hasta qué punto la construcción ha tenido que adaptarse continuamente a la riqueza patrimonial del enclave. No ha sido la arqueología la que ha tenido que ceder ante la arquitectura. Ha ocurrido exactamente lo contrario.

La integración con el paisaje constituye otra de las señas de identidad del proyecto. Los edificios se están levantando mediante bloques de tierra compactada (BTC), fabricados utilizando el propio material extraído del terreno. El resultado permitirá que las construcciones adquieran prácticamente el mismo color que la ladera donde se ubican. Desde la distancia, apenas destacarán sobre el paisaje. “Serán tres terrones de tierra», resume gráficamente el arquitecto mientras observa cómo los muros comienzan a ganar altura.

A esa estrategia se suma una cubierta de madera, recorridos paisajísticos, vegetación autóctona y un sistema energético apoyado en placas solares visibles, integradas como parte del discurso contemporáneo del proyecto.

Uno de los aspectos más innovadores del futuro centro es que no pretende explicar una historia cerrada. Todo lo contrario. La mayor parte de Lancia sigue enterrada. Eso significa que durante las próximas décadas continuarán apareciendo nuevos edificios, calles, viviendas y espacios públicos que modificarán el conocimiento actual sobre la antigua ciudad. El propio centro está concebido para incorporar esos descubrimientos. Cada campaña arqueológica podrá convertirse en una nueva pieza del relato expositivo.

El objetivo final va mucho más allá de levantar un museo. La aspiración es convertir Lancia en un referente europeo en investigación arqueológica, arquitectura sostenible y divulgación del patrimonio.

La implicación de la Diputación de León y del Instituto Leonés de Cultura ha sido constante durante todo el proceso, especialmente en una obra marcada por continuas modificaciones técnicas, hallazgos imprevistos y una compleja tramitación administrativa.

Mientras tanto, los muros de tierra compactada continúan creciendo sobre la ladera. Poco a poco, el centro comienza a tomar forma. Y, quizá, esa sea la mejor metáfora de todo el proyecto. Porque en Lancia construir nunca ha consistido únicamente en levantar edificios. Ha significado aprender a convivir con una ciudad que, más de dos mil años después, sigue empeñada en contar su historia. Y no se parará hasta que este nuevo centro esté finalizado.

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