Míchel Serrano, actor: «La cultura puede cambiar esta sociedad tan egoísta»

El actor leonés Míchel Serrano actuará en el Festival de Teatro Clásico de Mérida con la obra Cómicos de Roma, de David Mamet. Se trata de su debut profesional en el mundo del teatro, ya que a lo largo de su carrera ha trabajado más en cine y televisión con producciones como Isabel, Culpa tuya, Los pacientes del doctor García o Servir y proteger.

El actor Míchel Serrano. festival internacional de teatro clásico de mérida

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León

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Míchel Serrano es un actor leonés que ha tenido una aspiración clara desde que era un niño: convertirse en actor. A base de constancia ha conseguido participar en varias producciones televisivas y cinematográficas como Isabel o Culpa tuya, una labor que compatibiliza con su trabajo como DJ. 

Ahora Serrano emprende un paso vital en su trayectoria, ya que hace su debut teatral profesional en el Festival de Teatro Clásico de Mérida el cinco de agosto.

—Como presentación, me gustaría empezar esta entrevista preguntándote cómo fue tu infancia y de dónde nació tu vocación actoral.

—De pequeño era muy cinéfilo y veía muchas series. Además era monaguillo y leía en misa, así que estaba acostumbrado a hablar en público. En las series y pelis siempre quería hacer lo que hacía el protagonista y descubrí que había una profesión para eso, que es ser actor. Acabé el Bachillerato y estudié en la Escuela Municipal de Teatro de León. En Madrid me formé en el Laboratorio de Teatro William Layton. También he creado un grupo de teatro amateur, Origen Teatro, junto con Javier Bermejo. Llevo dieciocho años dedicándome a la interpretación.

—Has trabajado en diversas producciones de cine y televisión. ¿Cuál ha sido la que más te ha marcado ? ¿Has hecho alguna en tu tierra?

—En 2017 hice una película llamada Media hora (y un epílogo) y el epílogo se rodó en León. Una de las producciones que más me ha marcado es la película Zumeca, que fue rodada en República Dominicana. Fue una experiencia muy gratificante ya que pude ver otra cultura y trabajar con Rubén Ochandiano, actor al que admiro. Se estrenó en Los Ángeles y ganamos el Gran Premio del Jurado y el Premio a Mejor Actuación en el Slamdance Film Festival. La película Culpa tuya, número uno en plataformas de cien países, ha sido un proyecto muy chulo. Interpreto a Bobby, el malo de la segunda parte.

«De pequeño era muy cinéfilo y veía muchas series. Además era monaguillo y leía en misa, así que estaba acostumbrado a hablar en público»

—Es tu primera vez en el Festival de Mérida. ¿Qué tal está siendo la experiencia?

—Me está dando un poco de pena que se acabe. Nos quedan pocos ensayos. Es una experiencia súper bonita y hay gente con la que estoy currando que es amiga. El culmen va a ser el estreno en el Teatro Romano de Mérida ante 3200 personas, un teatro que tiene miles de años y en el que se han representado las obras clásicas de autores como Sófocles.

—Uno de los actores de la obra en la que participas, Cómicos de Roma, es Fernando Tejero. ¿Qué te ha parecido trabajar con él?

—Es una gozada trabajar con Fernando porque además es amigo mío. Ya he trabajado con él en un pequeño corto llamado Angelito. Tiene un don para la comedia, la ocurrencia y la improvisación. Daniel Arias, otro de los actores, también es un descubrimiento. Todos los días se nos saltan las lágrimas de la risa.

Míchel Serrano junto a sus compañeros de 'Cómicos de Roma'.DL

—¿Cómo te llegó esta oportunidad?

—El trabajo a veces te llega por un proceso de casting pero esta vez me ha llegado por la amistad que tengo con Fernando. Se leyó el texto y me dijo que me lo leyera y que le dijera qué personajes me gustaban. Me gustaron Albus y Titus. Finalmente interpreto a Lupus Albus, general de la Décima Legión Africana, que marca el drama y hace que haya un giro en la trama. Él plantea el conflicto trágico-cómico que va decidir el destino de los personajes, entre ellos el de Fernando Tejero, que interpreta a Strabo, el profesor de una escuela de actores. La obra habla sobre la profesión del actor y el devenir de la suerte.

—¿Cómo está siendo interpretar a Lupus Albus?

—No es un personaje muy alejado de los papeles que he hecho. Me gusta hacer de malo, hacer cosas que en la vida real no puedes, porque no tiene consecuencias. Lupus Albus es malo pero no del todo. Es sensible, cambia de opinión y sabe escuchar. No ha sido fácil pero realmente no ha sido tan complicado gracias al asesoramiento del director y de los compañeros.

—¿Qué es lo que más te gusta de tu personaje?

—Me gusta que Lupus rompa con la dinámica de la obra. Me gusta el momento de cambio, la entrada y la autoridad. No es un bruto al uso; tiene cultura y sabe reconocer el talento de Strabo. Consigue convertir una situación absurda en una oportunidad. Es pragmático y utiliza la derrota de su legión en su beneficio. También me gusta mucho el vestuario. Te puedes estudiar al personaje todo lo que quieras, pero cuando te dan el vestuario te creces y la obra tira. El vestuario te da mucho más de lo que crees.

—La obra se estrena en pocos días. ¿Cómo estás viviendo estos últimos días de preparación? ¿Sientes nervios, expectación...?

—No tengo nervios todavía. Me aparecerán antes de salir y diré ¿qué estoy haciendo aquí y por qué no estoy en mi casa tranquilo? Una vez que suelte la primera frase estaré más tranquilo. Haremos tour con la obra por Madrid aunque dependemos de Tejero, que tiene otros proyectos. La intención es retomar en 2027 dependiendo de lo que pase en Mérida, de si gusta.

—Se te ve muy contento en el Festival. ¿Repetirías para otro año?

—Yo firmaría todos los años por venir a Mérida. Esperemos que no sea la última. No hacía teatro desde hace cuatro o cinco años. Es un proceso en el que el actor se adentra más en el personaje. En la tele los procesos de grabación siempre son a contrarreloj y muchas cosas se quedan en el tintero. Para el festival he tenido un proceso de cuarenta y cinco días, así que el personaje crece de una manera más exponencial y tiene más matices. No he tenido la suerte de tener muchas leídas de guion en el cine. El teatro es muy gozoso por la prueba y el error, que es como se aprende.

—Has estado en los dos mundos: frente a las cámaras y ahora debutas en teatro. ¿Cuál te gusta más?

—Me gustan los dos pero en el teatro las cosas dependen de ti. En el cine dependen del montador, que selecciona la toma. En el teatro eres tú mismo frente al público. La recompensa es la reacción del público y es instantánea. El escenario tiene un poder y una adicción muy guay. Me encantaría tener todos los años un proyecto de teatro.

«El teatro te permite entender prejuicios. A mí me permite ser yo mismo y el niño que fui»

—Está claro que sientes pasión por la interpretación. ¿Cómo crees que la cultura y el teatro benefician a la sociedad? ¿Qué te ha aportado a ti?

—Todos los temas que salen en el teatro están de plena actualidad. En esta obra se habla del desahucio. Cuando el espectador va al teatro hace una catarsis consigo mismo. La cultura puede cambiar esta sociedad tan egoísta; tenemos que mirar menos hacia dentro y más hacia los demás. Te permite entender prejuicios y ponerte en la piel del otro. El teatro me permite ser yo mismo y también ser el niño que fui.

—¿Qué consejos les darías a las personas que quieren dedicarse al teatro?

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—Que no se dediquen (ríe). Pero si no hay remedio como en mi caso, que si a la gente les gusta lo que hacen, a por ello. Que apuesten al 100%, que lean, escuchen música, vayan al teatro y que viajen, porque todo es enriquecedor.