Diario de León

Muere en León a los 60 años Juan Carlos Orejas, voz singular de la música leonesa al frente de Los Calores

Formó parte a mediados de los 90 de una de las bandas más carismáticas de la musica leonesa. Su funeral se celebra hoy a las 5 de la tarde en la iglesia de Villamuñío

Pacho Rodríguez
León

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En estos tres o cuatro dias finales, de Villamuñío a León, y hoy de vuelta a Villamuñío donde se celebra su funeral a las 5 de la tarde caben seis décadas de vida de Juan Carlos Orejas. Carisma y espíritu libre a raudales. De León a Lanzarote, a Estocolmo, a mas sitios y a Villamuñío otra vez para estos últimos años sentar base de vida hasta este sábado cuando falleció en León a causa de un largo cáncer que al final le venció.

Juan Carlos Orejas formó parte de Los Calores, uno de los grupos que curiosamente junto a ese nombre mas refrescaron la escena. Una propuesta en la que la ironía, humor corrosivo, inteligente convivía con la búsqueda musical original. Si algunos grupos apelan a un estilo para identificarse ellos huían de todo pedigree para resultar una banda influida de sí misma. Pero todo sin arrogancia y sí con descaro. Actuar en el Ccan, en la Dulzaina, en fiestas, donde fuera bajo esa premisa de Los Calores era sinónimo de una descarga talentosa. Y ahí estaba Juan Carlos Orejas, el chico guapo de barrio que bromeaba y presumía de las dos cosas. En un mundillo como este de la música en el que los egos están disparados el suyo campaba a sus anchas a base de carisma y atractivo. Sin necesidad de imponerlo, conquistaba.

Podría pensarse que Juan Carlos salía directamente de La ley de la calle de Coppola si no fuera por haber compartido horas con él en su casa en San Mamés junto a Ernesto Rodera dándole vueltas a letras y músicas.

Ahí entre ese invisible Amigo Americano de donde surge lo que serán Los Calores. Un encuentro de talentos que se puso en en marcha en todos los frentes. Sumando canciones y un poco aprendiendo sobre la marcha los entresijos del rock. Luego llegaban al escenario y la pregunta era: pero de dónde salieron estos tíos. Los puristas se ponían un poco nerviosos y los que querían divertirse lo conseguían.

Los Calores eran Juan Carlos Orejas, voz y guitarra; Fernando Ampudia, guitarra; Héctor Rodríguez, bajo y el desgraciadamente tambien fallecido José Carlos Rodríguez a la batería.

Quedan las canciones. Las que construyeron un rotundo repertorio con títulos como La Chica Flamenca, Yo soy el tío, Tiempo. Amor y Matrimonio, Sebastián Álvarez, El amigo americano, Sin postre, No le debemos nada a nadie, La rumbita del porro, El marciano, Salir de as, El hombre mosca, Elixir del amore, Lucky player, El gran Serafín...

En definitivo un set list suficiente como para un buen disco. Algo de eso hubo en su día como promesas incumplidas que Juan Carlos Orejas recordaba con sorna. Sí era cierto el deseo actual de sus componentes de lanzar un vinilo para registrar parte de su repertorio. Era la forma de homenajear a su compañero José Carlos y que ahora será por partida doble con la muerte de Juan Carlos.

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