TOROS
Julio Norte Jr.: el mejor disgusto de su padre
El diestro salmantino torea el 13 de septiembre en Valencia de don Juan, un mes después de la alternativa
Julio Norte jr. en uno de los momentos de su corta pero exitosa carrera.
A alguien que a las 7 de la tarde tiene que lidiar con un toro, que le salga un tauro a la 1 de la tarde no ha de impresionarle mucho. Mientras, el tauro quiere sacarle que a sus 18 le gustará ver series de acción o de amor, o leer, o escuchar a Jaime Urrutia, hijo de crítico taurino, alguna afición... pero a sus 18 lo tiene claro: «Cuando no toreo o no tengo una corrida por delante, procuro pensar en los toros, porque es mi sentimiento». Y al tauro no le parece mal. Es más, ¿después de tu padre cuál es tu torero favorito? Paco Ojeda. Y un poco antes: ¿Qué disgusto se llevó tu padre cuando le dijiste que querías ser torero? «Pues una alegría no le di, desde luego. Sí me dijo que para mejorarlo por lo menos», dice. Tiene solo 18 años y un mes de alternativa como torero, pero ya puede contar que la tomó en Dax de manos de Roca Rey, el auténtico número uno en disputa con Morante de la Puebla, y con Pablo Aguado de testigo, cortando dos orejas a Delicado, de Juan Pedro Domecq, esto es puerta grande el día de su alternativa. Fue un 13 de agosto de 2026 y las crónicas ya le dejaban un titular para no olvidar: «Un día para la historia». En la corta vida de Julio Norte, al que los aficionados rápidamente han de asociar con León, en concreto Astorga, como él mismo matiza, por ser hijo de Julio Norte, hay un objetivo que no recuerda cuándo se fraguó: «En mi caso, desde niño siempre estoy rodeado del mundo del toro, del campo, en plazas de toros, viendo toreros. He crecido en este mundo y bueno, al final como que ha sido todo ligado, todo muy vinculado con el mundo del toro, pues llega un momento en el que se te da la oportunidad de ponerte delante de un animal bravo», explica con sencillez pero hablando como un torero, a la caza del rigor y los lugares comunes, por lo que no es fácil sacarle cierta espontaneidad.
Julio Norte jr. recibiendo la alternativa de manos de Roca Rey.
De momento, el arranque, no hace un mes como torero, no puede ser mejor. Codeándose con los grandes, los Talavante, Morante... compartiendo carteles que se irán guardando en su memoria si es que el pasado existe en el mundo del toro, porque la próxima faena siempre es la más importante. Y entre medias, o rodeándolo todo, el miedo. Tal vez haya toreros que no lo tengan pero los más grandes siempre han confesado que lo tienen y mucho. Julio Norte va por el mismo camino cuando se le pregunta. «El miedo lo guardas en el interior, intentas que no se note. Cuando saltas al ruedo no sabes qué dificultades te va a plantear el toro. ¿Cómo te vas a encontrar delante de ese mismo toro? ¿Va a hacer aire? ¿Hará frío? ¿Va a hacer calor? La gente cómo va a estar... Son muchas cosas que no dependen de ti. Dependen de un animal, dependen del clima, dependen de muchas cosas que no dependen de ti. Pero que al final tienen que salir como tú quieres. Por eso esto es tan complicado y por eso es un mundo en el que muchos son los llamados y pocos los elegidos», relata acerca de esa verdad del toreo en el que no hay más que el aquí y ahora. Y es cierto puesto que le quedan cuatro corridas en este septiembre en el que el verano se despide, aunque se muestra encantado de que el calendario de su temporada empiece a ser apretado.
En realidad, Julio Norte está en tiempo de formación y aprendizaje como un maestro joven, aunque lo que tiene claro es lo inexplicable de los sentimientos de esta fiesta, con el máximo respeto, que incluso traslada con madurez inusual, a lo que no la entiendan. «Cuando toreas sientes algo único, algo que no puedes expresar ni decir lo que se siente. Y es algo que es bonito. Esto es algo de uno mismo, un sentimiento y que es muy complicado de expresar. Expresar artísticamente, sí, porque al final estás creando una obra de arte y te estás expresando con un toro delante hacia la gente», relata.
Si hubiera que entrar en el terreno de los favoritos, la larga cambiada aunque sea sincera lleva la conversación a Paco Ojeda, uno de los que dominó en su tiempo el escalafón y que propone como espejo donde mirarse. Lo que es seguro es que sus referentes actuales hacen ahora el paseillo con él. Un chaval de 18 años que tendrá sus aficiones, su pandilla de amigos, su vida de chico normal pero que se lo guarda con diplomacia. «Yo prefiero estar todo el día pensando en el toro. Yo me debo al toro y mi vida es el toro».