El español que inventó una máquina de vapor dos siglos antes que los ingleses
Jerónimo de Ayanz diseñó sistemas para desaguar y ventilar minas, trabajó con vapor y creó equipos submarinos

Pintura de Jerónimo Ayanz.
Jerónimo de Ayanz: el Leonardo español es el título de la conferencia que hoy organiza en León la Asociación Cultural Héroes de Cavite. La impartirá el ingeniero, escritor y divulgador histórico Rafael Romero a partir de las 19.00 horas en el salón de actos del Ayuntamiento de Alfonso V.
Pocos españoles conocen la envergadura de Ayanz y, sin embargo, fue un pionero de la ingeniería que, a comienzos del siglo XVII, había diseñado máquinas que tardarían décadas o incluso siglos en convertirse en tecnologías habituales. Ayanz llegó a la corte de Felipe II con 14 años como paje y allí recibió una formación poco habitual por su amplitud: matemáticas, geometría, astronomía, cosmografía, náutica, arquitectura e ingeniería. También fue militar y participó en las campañas de Flandes, donde sus servicios le valieron la concesión de la Orden de Calatrava.
Su contacto con la minería cambió el rumbo de sus investigaciones. Nombrado administrador general de las minas del Reino, tuvo que enfrentarse a dos problemas que condicionaban la explotación: el agua que inundaba las galerías y el aire que hacía peligroso trabajar en ellas. La respuesta fueron nuevos sistemas de bombeo y ventilación. Entre sus diseños aparece una máquina que utilizaba vapor para elevar agua, un principio que sería fundamental para el desarrollo posterior de la máquina de vapor. En 1606, Felipe III le concedió un privilegio de invención que reunía 48 máquinas y dispositivos. Pero Ayanz no se quedó bajo tierra. También quiso conquistar las profundidades del mar. Diseñó equipos de buceo que permitían suministrar aire a una persona sumergida y realizó pruebas en el río Pisuerga. Sus sistemas llegaron a probarse también en las pesquerías de perlas de Isla Margarita.