Pablo Rioja: «Al demonio le interesa que no creamos en él»
Ha hablado con más de una decena de exorcistas, psiquiatras, psicólogos y personas que aseguran haber sufrido fenómenos de posesión, obsesión o vejación. Su investigación le ha llevado de Medjugorje a México y a distintas diócesis españolas. Reconoce que empezó buscando el montaje y acaba admitiendo que hay testimonios que no ha conseguido explicar. Su libro no pretende sembrar miedo, sino poner el foco en quienes, asegura, viven estas experiencias en silencio y se sienten abandonados incluso por la Iglesia

Pablo Rioja con su libro, 'Testigos del Mal', que Amazon convertirá en un documental de difusión internacional.
Entonces, apareció el demonio y sembró el miedo». Es uno de los testimonios que aparece en la investigación de Pablo Rioja, Testigos del Mal, que ayer mismo estaba en el número 20 de la lista de los más vendidos de Amazon y que el escritor presenta este jueves, día 8 de octubre, a las 19.30 horas en el salón de actos del ayuntamiento de León (Calle Alfonso V). El libro es una travesía en la que el periodista coloca al lector ante víctimas del diablo, le hace espectador de exorcismos y le explica cómo los sacerdotes acometen los ritos contra el mal. Su experiencia con el ángel caído no es superficial. De hecho, narra los ataques, uno de ellos físicos, que él mismo sufrió cuando comenzó a estudiar su influencia entre los hombres. So pena de convertirse en protagonista de su propia historia, Pablo Rioja enfrenta el relato de los hechos con total transparencia para mostrar que la realidad diabólica está mucho más presente en la vida de los hombres de lo que la propia Iglesia quiere reconocer.
El autor emprendió un viaje personal y profesional para comprender de qué manera opera el mal, cuáles son los canales, las vías que utiliza para penetrar en el cuerpo y el alma de las personas y cómo en muchas ocasiones los «infectados» no son conscientes de lo que les ocurre, ni siquiera durante los exorcismos. «He asistido a varios con una mentalidad muy racional. Ya me entiende, tratando de encontrar dónde podía estar el montaje pero hasta ahora no he visto nada que pueda demostrar que lo es. Desde luego, si son actores, son muy buenos», destaca. El autor explica que los exorcistas suelen trabajar acompañados por médicos y por un grupo de laicos, que ayudan durante las oraciones y están preparados para intervenir si sucede algo. «Al principio todo parece absolutamente normal. Entra la persona, el sacerdote habla con ella y empieza a rezar. Pero, en algunos procesos que he presenciado, cuando el cura impone las manos hay personas que entran en trance, ponen los ojos en blanco, convulsionan o cambian completamente de personalidad».
—¿Ha pasado miedo?
—En el preciso momento, no demasiado. Tu cuerpo segrega tanta adrenalina que solo te permite estar pendiente de lo que ocurre en ese momento. Ahora, cuando regresas a casa... Tanto mi mujer como yo mismo hemos sufrido ataques.
Rioja asume que cuando tratas de evidenciar la obra del maligno, este se revuelve contra ti. «Una mañana me levanté con un zarpazo en la espalda y yo no tengo gato ni ningún otro animal en casa», manifiesta. Precisa que antes y después del exorcismo, los sacerdotes realizan oraciones de protección e imponen aceite exorcizado. «Ellos cuentan que pueden producirse secuelas después de determinadas sesiones: desde sucesos que ocurren por la noche hasta supuestas vejaciones», añade.
El origen de Testigos del mal comenzó hace años cuando, movido por la dimensión espiritual de la religión, decidió investigar los fenómenos relacionados con las posesiones y otros supuestos ataques extraordinarios. Un viaje a Medjugorje, donde asegura haber presenciado comportamientos que no supo explicar, y una entrevista posterior con el exorcista leonés ya fallecido Juan José Gallegos Álvarez fueron la mecha de la investigación que hoy alumbra. El viaje le ha llevado a recorrer España, Italia, Argentina, México y Estados Unidos para recabar las experiencias de víctimas de medio mundo.
Pero Rioja Barrocal no se ha quedado en las convicciones de los convencidos sino que ha emprendido un trayecto periodístico con la duda como brújula. Para ello, ha recabado la opinión de médicos y psicólogos para confrontar la tesis principal de su análisis. «Mi idea inicial era contarle a la gente que existe una dimensión espiritual y que hay una religión que habla de ella. No quiero convencer a nadie de nada, pero yo creo que existe», dice con humildad.
El escritor, cuyo libro Objetivo Medjugorge ha alcanzado ya la cuarta edición, explica la primera experiencia que tuvo con Satanás. «Un día comencé a dialogar con él mentalmente. Le dije que le iba a desenmascarar y sentí que una voz interior me decía: tú a mí no me puedes hacer nada y yo a ti, sí. Me asusté muchísimo y decidí apartarme del tema». Sin embargo, el tiempo y las conversaciones mantenidas con amigos le llevaron a volver a la carga y, tras regresar de Medjugorje en 2023, sintió que estaba preparado para abordar el asunto desde el periodismo. Para ello, decidió que su investigación se saldría de los parámetros ordinarios y, además de hablar de posesiones, puso el énfasis en adentrarse en mundos que no han sido estudiados tan a fondo, como casas infestadas, vejaciones, obsesiones y otras experiencias que las personas atribuyen al demonio.
«Que conste, antes de empezar, que como periodista soy el primero que me pongo delante de estas historias y pienso: A ver dónde está el montaje. Por eso, he descartado muchos casos. No porque necesariamente piense que las personas mienten, sino porque he seleccionado aquellos testimonios que más verdad me transmitían». Pablo Rioja explica que todas las entrevistas han tenido un gran trabajo de documentación: «Busco a la gente y mantengo entrevistas previas. Después intento hacer de abogado del diablo. Tenemos técnicas periodísticas para buscar contradicciones, detectar posibles mentiras y comprobar si alguien intenta engañarte», dice y añade que todas las fuentes seleccionadas han pasado el filtro. «Mire, no puedo saber si absolutamente todo lo que les ha sucedido es cierto, pero sí creo que ellos están convencidos de que lo que cuentan es real».
EL PERIODISTA PREPARA UN DOCUMENTAL CON AMAZON QUE TENDRÁ PROYECCIÓN INTERNACIONAL
De hecho, su primer libro, Objetivo Medjugorge, es un fenómeno editorial y ha alcanzado la cuarta edición, con un volumen de ventas que supera los siete mil ejemplares. El autor, que defiende que la Virgen está detrás del éxito de todo lo que emprende, señala que fue un simple viaje a Roma para una entrevista con un medio vaticano el que puso a Amazon tras la pista de la investigación con la que ha recabado las experiencias de decenas de personas que han experimentado cómo el diablo ha operado para tratar de llevarles hacia el lado oscuro. «Fíjese que estuve a punto de cancelarlo porque fue un momento complicado en el que tuve que atender demasiadas responsabilidades», dice con alivio.
Pablo Rioja realiza entrevistas periódicas en el programa de José María Zavala de Youtube, Refugio Zavala y coordina viajes a Medjugorge al menos dos veces al año con la agencia Peregrino Travel.
De hecho, se refiere a sus conversaciones con psiquiatras y con médicos que, incluso han acompañado a los exorcistas. «Algunos me dicen que hay casos para los que ellos no encuentran explicación o solución y que, llegado ese punto, derivan a las personas a los sacerdotes. Un psiquiatra de Madrid me llegó a decir que había visto levitar a personas durante minutos por encima de una cama y que lo había certificado. También me han hablado de personas que hablaban lenguas que supuestamente no conocían. Hay profesionales que me han dicho que les cuesta mucho creerlo, pero que serían necios si lo negaran».
— Un momento. ¿Tiene usted pruebas de eso o se lo han contado?
— Claro que las tengo. Informes de psiquiatras y pruebas médicas. Hay, por ejemplo, una chica de Madrid que estuvo cinco años con este problema. Tenía todo tipo de documentación médica. Nadie le decía que estuviera infestada, pero los especialistas no encontraban una explicación orgánica para algunas de las cosas que le ocurrían. Y esto es importante: no hay que pensar que haces una sesión de exorcismo y todo termina. Una posesión puede durar años y no mejorar. De hecho, hay personas que aparecen en el libro y que todavía no están curadas.
Una de las facetas más difíciles de abordar para el escritor fueron las posesiones de niños y jóvenes. Ha conocido a niños de 13 años e incluso menores. «En México llegué a conocer el caso de uno que no llegaba a los 8. Recuerdo a una chica que decía que todos los viernes empezaba a manifestarse y que perdía el control. Algunas personas no son conscientes de lo que les está pasando y otras sí tienen momentos de lucidez». Hay testimonios de personas que aseguran haber trepado por una pared como una araña o haber hablado lenguas que no conocían. Una persona llegó a hablar en un idioma que quienes estaban allí identificaron como arameo.
Predecir el futuro
Uno de los casos más curiosos de cuantos aparecen en la investigación es el de una mujer que, desde muy joven, era capaz de predecir el futuro. «Echaba las cartas del tarot y a una amiga le dijo que alguien cercano iba a tener un accidente en un coche rojo. Pocos días después el novio de esa amiga murió en un coche rojo cerca de su casa».
Rioja interrumpe la conversación para subrayar que, según le han confesado los exorcistas, los ataques extraordinarios no son necesariamente lo que más le interesa al diablo y explica que trata de evitarlos porque llaman la atención sobre su existencia. «Al mal no le interesa que creamos en él, por eso prefiere influir a través de pensamientos, inseguridades, sentimientos que te hacen pensar que no vales nada o que tu vida no tiene sentido».
El escritor advierte de la extraordinaria falta de exorcistas que hay en España, no más de 50 cuando, en teoría, debería haber uno en cada diócesis. «En León no hay ninguno —lamenta— el más cercano está en Valladolid». El déficit genera soledad entre los sacerdotes consagrados para este fin. Rioja detalla que el padre Luis Simón, exorcista de Tarragona le decía que uno de sus mayores sufrimientos es que muchos compañeros no le creen y que en los seminarios apenas se imparte formación sobre demonología. Para escribir el libro, Pablo Rioja ha mantenido conversaciones con más de diez exorcistas españoles, italianos y mexicanos a los que, además, ha acompañado en sus ritos de liberación. «El exorcista de Tarragona me dice que no da abasto. Me contaba que tendría que citar a algunas personas una vez a la semana para tratarlas y, sin embargo, tiene que hacerlo una vez al mes porque no puede atender a todo el mundo».
El periodista ha constatado con esta investigación que cada vez aparecen más casos de posesión y lo atribuye a que la sociedad ha dado la espalda a Cristo. «Cuando quitas la religión de tu vida, necesitas buscar esa trascendencia en otro sitio», dice a la manera de Chesterton, el escritor británico que aseguraba que cuando la gente no cree en Dios, cree en cualquier cosa, frase con la que evidenciaba que cuando se elimina a Dios como valor, el vacío no queda en blanco, sino que se llena rápidamente con ideologías, supersticiones, fanatismos o creencias banales. «A mí me parece muy lógico que haya gente que piense que no hay trascendencia, que la vida se agota en la vida física y que es una invención del hombre, pero que me digan que no creen en nada, pero me hablen de la energía superior de una piedra, pues no».
Por eso, una de las temáticas del libro se centra en personas que han sido infestadas debido a prácticas como el espiritismo o el reiki. «Sí es verdad que muchos de los casos que he investigado comienzan, según los testimonios de esas personas, con astrología, tarot, adivinación, espiritismo o determinadas prácticas relacionadas con el reiki», explica. Rioja corrobora que hay personas que aseguran que la práctica les hizo mejorar, pero que después empeoraron y comenzaron a padecer sucesos negativos. «Los exorcistas sostienen que en Europa muchas veces no conocemos toda la dimensión espiritual que hay detrás de determinadas técnicas porque las adoptamos sin conocer la filosofía que hay detrás de todo ello».
—¿Qué ocurre con las personas que consiguen salir de estas experiencias?
—Muchas se acercan a Dios. Algunas no creían en nada antes de lo que les ocurrió y después se acercan a la Iglesia.