Vidrio leonés para hacer transparente el Palacio de Cristal
El edificio afronta la reforma de más de 5.000 lunas y la previsión de acabar en julio de 2027

El Palacio de Cristal sufre un cambio radical para recuperar todo su esplendor.
El Palacio de Cristal del Retiro, protegido como BIC, vuelve a estar en el centro de una intervención de restauración. El emblemático edificio madrileño, adscrito al Museo Reina Sofía, está siendo sometido actualmente a una rehabilitación integral que contempla la renovación de más de 5.000 cristales y de su estructura metálica, con una inversión de 7,5 millones de euros y una previsión de finalización en julio de 2027. Pero detrás de la compleja historia de sus vidrios también está el trabajo de una empresa leonesa. Levitrio participa en una de las intervenciones de acristalamiento del Palacio, encargándose de la fabricación y colocación de los vidrios. Levitrio fue escogida por la empresa constructora especializada en rehabilitación Tripsa para realizar la parte de los cristales que, a su vez, trabaja junto al arquitecto del proyecto, Javier Contreras.
Para una empresa dedicada al vidrio, el proyecto supone un reto significativo. No se trata de fabricar cristales convencionales, sino de adaptar las piezas a las exigencias de un edificio singular, con una estructura histórica y una geometría que obliga a trabajar con soluciones específicas. Según María Martín Chaguaceda, gerente de Levitrio, uno de los principales retos se encuentra en conseguir vidrios con las dimensiones y formas requeridas por el proyecto. Algunas de las piezas tienen que presentar una curvatura determinada, para lo que Levitrio recurre a una máquina de control numérico considerada especialmente exclusiva dentro de su proceso de fabricación.
El trabajo comienza en el taller de la empresa en León. Allí se fabrican las piezas a medida antes de trasladarlas a Madrid, donde los instaladores de Levitrio se encargan de colocarlas. El sistema requiere, además, unas gomas especiales diseñadas para recibir los vidrios y unirlos posteriormente con la estructura del edificio.
La dimensión del trabajo da una idea de su complejidad. Durante la intervención, Levitrio llega a colocar alrededor de 88 cristales al día, mientras que la capacidad de fabricación ronda las 40 piezas diarias. La diferencia entre producción e instalación obliga a coordinar constantemente los trabajos del taller con los avances de la obra.
El vidrio tampoco puede elegirse únicamente por cuestiones estéticas. Entre las exigencias del proyecto figuran características relacionadas con el control solar, el aislamiento y el peso, ya que las nuevas piezas deben adaptarse a la estructura existente y a las necesidades de un edificio utilizado como espacio expositivo.
La elección de Levitrio está vinculada a su experiencia previa con Tripsa, una empresa especializada en la rehabilitación de edificios emblemáticos. Ambas compañías ya han trabajado juntas en otros proyectos, entre ellos intervenciones en Botines, en León, Requena y Oña, además de una espectacular cúpula de vidrio en la iglesia de San Nicolás de Bari, en Valencia.
Para la empresa leonesa, trabajar en el Palacio de Cristal supone un proyecto especialmente simbólico. María Martín Chaguaceda reconoce que, para una cristalería, intervenir en un edificio cuyo nombre está ligado precisamente al cristal representa uno de los trabajos más especiales que había afrontado hasta entonces y, por supuesto, la más especial que han podido realizar hasta la fecha.
Una restauración completa
La restauración que se desarrolla actualmente vuelve a situar el acristalamiento del Palacio de Cristal en primer plano. El proyecto contempla ahora la sustitución de más de 5.000 vidrios por piezas cuadradas de seguridad, solapadas y con cierto control solar, además de la incorporación de ventanas de ventilación. El objetivo es que el edificio pueda respirar y evitar los problemas de condensación que generaba el anterior cerramiento.
La previsión de finalización de la restauración completa está prevista para el mes de julio de 2027, aunque, como en la mayoría de las obras, siempre puede haber algún percance que retrase un poco su apertura, pero hasta la fecha, la obra va a tiempo.
En medio de esta historia de restauración, el trabajo de Levitrio representa la aportación de una empresa leonesa a uno de los edificios más singulares de Madrid: un proyecto en el que la fabricación a medida, la precisión técnica y la experiencia en trabajos especiales resultaron esenciales para devolver al Palacio de Cristal una de sus características más reconocibles, su envolvente acristalada y las exposiciones sean más especiales para todos los expositores que van al año.