Diario de León

Aitana Sánchez-Gijón, actriz: «La obra ‘Malquerida’ te lleva a cabalgar en una ola de emociones»

El Auditorio Ciudad de León inaugura su temporada teatral con una esperada versión de Malquerida dirigida por Natalia Menéndez y protagonizada por la actriz Aitana Sánchez-Gijón como Raimunda

Aitana Sánchez-Gijón en 'La Malquerida'.

Aitana Sánchez-Gijón en 'La Malquerida'.javiernaval

María Martínez Peña
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León

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El telón de la gran escena leonesa se alza con aroma a clásico renovado y a tragedia visceral. El Auditorio Ciudad de León acoge el 9 de octubre el arranque de su temporada de artes escénicas con una de las citas teatrales más esperadas del año: la puesta en escena de Malquerida, la célebre y turbadora obra de Jacinto Benavente.Bajo la dirección de Natalia Menéndez y protagonizada magistralmente por Aitana Sánchez-Gijón —quien guarda un especial vínculo emocional con este título tras haber participado en él en su juventud, ahora desde la madurez interpretativa de dar vida a Raimunda—, esta revisión contemporánea sacude los cimientos del mito rural para hablarnos de aquello que sigue incomodando a nuestra sociedad: los deseos ocultos, la obsesión, el poder y la violencia soterrada.

— Abre la temporada de otoño del Auditorio Ciudad de León con Malquerida, una versión muy esperada de este clásico. ¿Qué supuso para usted aceptar este reto y cómo definiría esa mirada contemporánea de la obra de Jacinto Benavente?

—Para mí es cerrar un círculo porque, bueno, yo interpreté el personaje de La Acacía, que es la hija de Raimunda, la protagonista de Malquerida que interpreto ahora. Cuando tenía 19 años, bajo la batuta de Miguel Narros en el Teatro Español de Madrid, y, casi 40 años después, vuelvo a La malquerida, esta vez en el rol de la madre. Al mismo teatro español y luego, por supuesto, a hacer una gira tan amplia que incluye vuestra ciudad. Entonces, volver a a revisar este texto tantos años después supone colocarme del otro lado del espejo. A ser en este caso la madre, cuando fui la hija. Natalia fue muy clara cuando habló con todo el elenco en cuál era su propuesta. Desde el hecho de reducir un texto que duraba en su duración original como unas dos horas y media a una hora y 20. El impulso de cabalgar la ola emocional desde el primer momento y no tener miedo a que la emoción lo arrase todo.

— Interpretar a un personaje de la profundidad de Raimunda exige una carga emocional intensa. ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo para conectar con el personaje?

—A través de la mirada de Natalia Menéndez, la directora y Juan Carlos Rubio, que entre los dos han hecho esta versión muy contemporánea. Han dejado el texto en el hueso, en la esencia. Digamos que lo han limpiado un poco de la paja del costumbrismo de la época, que es quizás lo que podía hacer que que resultara un poco ya anticuado en el lenguaje o en un lenguaje más lleno de vulgarismos o ruralismos más exagerados y también un un tono costumbrista que en la época funcionaba muy bien y yo creo que para el espectador del siglo XXI no, es algo que sobra. Entonces, se ha quedado la esencia del texto. Porque Benavente era un gran admirador de los clásicos, de los griegos, de las grandes tragedias, y hay un aliento trágico muy fuerte en Malquerida.

— ¿Tiene alguna relación especial con León?

—Desde los últimos tres o cuatro montajes que he hecho, siempre hemos tenido parada en León, en el Auditorio. Tengo que decir que el público de León es estupendo, atento, generoso y que siempre es un disfrute ir a León y hay una sensación como de que llegas a una de tus casas, que entras, que ya sabes dónde están los camerinos, que conoces más o menos el espacio. Entonces, hay una una sensación como de, bueno, aquí ya conozco, ya estoy bien.

— Las giras teatrales implican viajar constantemente de una ciudad a otra. ¿Qué es lo que más valora del contacto directo con los espectadores de provincias frente a las grandes capitales?

— A mí me parece absolutamente necesario descentralizar y que no todo pase por las grandes ciudades o o las grandes capitales. Creo que hay que girar las obras, hay que llevarlas a todas partes y luego, pues es curioso cómo la gente te espera a la salida y te comentan lo que les ha parecido. Es una manera de estar en contacto más directo con el público.

— Con una carrera consagrada donde ha pasado por el cine de autor, grandes producciones internacionales y televisión, ¿Qué lugar ocupa el teatro en su vida en este momento?

—El teatro lleva ya muchísimos años ocupando un lugar central de mi vida profesional. Es el medio en el que más dueña me siento de mi trabajo y donde estoy teniendo la oportunidad también de interpretar a los personajes más complejos y con más peso de mi carrera en los últimos años. Los mayores retos interpretativos los estoy teniendo prácticamente, no todos, porque es verdad que he tenido alguno, pues, otra vez en la película de Amarga Navidad con Pedro, retos actorales también muy fuertes, pero digamos que el hecho de sostener durante un año entero un espectáculo que va girando donde hago papeles protagonistas y que son los personajes que llevan las riendas de la historia. Eso me lo ofrece más el teatro que el audiovisual.

— El cine español ha vivido y sigue viviendo momentos de enorme reconocimiento internacional. Mirando hacia atrás y hacia adelante, ¿Cómo valora la evolución de los personajes femeninos complejos en la ficción actual?

—Creo que que gracias a que la ficción en nuestro país está está viviendo unos años estupendos, y gracias también a la incorporación de directoras, guionistas, productoras... se está diversificando también la mirada y esto está haciendo que también existan personajes femeninos más complejos que hace unos años.

— Si pudiera mirar atrás en el tiempo y hablar con aquella Aitana que empezaba en la interpretación, ¿Qué le diría sobre esta profesión?

—Que la mayoría no van a poder vivir exclusivamente de este trabajo, que persiga su sueño y su vocación, que intente hacer buenas elecciones, que no piense, o sea, que no olvide nunca que esto es un trabajo de fondo y que es un oficio que también te tiene que dar de comer. En fin, pero que adelante con con sus sueños.

— Para terminar, ¿Por qué razón imperdible ningún leonés ni visitante debería perderse esta cita con «Malquerida» en el Auditorio de León?

—Porque creo que es reencontrarse con un clásico de una potencia abrumadora a día de hoy, porque es un río de emociones y porque hay un elenco perfecto.

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