El drama se erige como protagonista en la segunda jornada del festival, con películas sobre los cuidados, la pérdida y la culpa
‘Queen at Sea’, de Lance Hammer, ‘The Echo Chamber’, de Andrea Pallaoro, y ‘Woman Unknown’, de May el-Toukhy, vivieron su estreno en España en el certamen

Presentación de la película de la Sección Oficial ‘Woman Unknown’, de May el-Toukhy, acompañada por el productor, Mikael Rieks.
El drama se apoderó sin concesiones de la segunda jornada de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid con el estreno en España de ‘Queen at Sea’, del estadounidense Lance Hammer; ‘The Echo Chamber’, del italiano Andrea Pallaoro; y ‘Woman Unknown’, de la danesa May el-Toukhy, tres aproximaciones bien diferentes a un género habitual en el certamen. Hammer plantea en ‘Queen at Sea’ un contundente relato familiar sobre los cuidados y el consentimiento con un reparto estelar, con Juliette Binoche, Tom Courtenay y Anna Calder-Marshall en una asfixiante historia que explora la fragilidad humana a través de la enfermedad. En ‘The Echo Chamber’, Andrea Pallaoro se asoma al abismo de una ruptura al aceptar el encargo de llevar a la gran pantalla el guion póstumo de Bernardo Bertolucci, una historia donde realidad y recuerdo, presencia y ausencia, se difuminan en el claustrofóbico apartamento londinense de un productor musical en horas bajas. Por último, en ‘Woman Unknown’, la realizadora danesa May el-Toukhy traza la historia de supervivencia de una mujer atormentada por la culpa, en medio de la anarquía tras la liberación de Dinamarca después de la ocupación nazi.
En ‘Queen at Sea’ todos los planos de están desequilibrados, salvo los que relatan la historia por escribir de Sarah, la hija que se asoma a la adolescencia y representa el único atisbo de esperanza en la película. La composición estética del segundo largometraje de Lance Hammer saca al espectador de su zona de confort desde el primer minuto, con encuadres fracturados, donde el punto de fuga nunca está en el centro y donde todo parece a punto de romperse en cualquier instante, o simplemente de desvanecerse.
En ese escenario transcurre la historia de Amanda, la supuesta protagonista de ‘Queen at Sea’, una mujer de mediana edad interpretada por una sobresaliente Juliette Binoche. Cuando su matrimonio entra en crisis, pide una excedencia para alejarse junto a su hija de Newcastle, donde tenía su hogar, y poder así acercarse y estar más pendiente de su madre, una mujer mayor que padece demencia y que vive con su segundo marido en Londres.
Esa pareja mayor, que conforman Martin y Leslie (Tom Courtenay y Anna Calder-Marshall), es el auténtico motor de la historia, por mucho que el jurado del Festival de Berlín decidiera premiar a ambos con el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto. La relación entre ambos, impecables en su acercamiento a personajes que duelen de tan humanos, se va desplegando a lo largo de un metraje que golpea y golpea sin parar el espectador, mostrando esos estragos de la vida tan presentes para quienes les toca sufrirlos, por mucho que como sociedad nos empeñemos en esconderlos.
El deterioro implacable al que la enfermedad somete a víctima y familiares, un tema tan delicado como el consentimiento cuando la razón ya no asiste, la patria potestad y la fragilidad son temas capitales en la película, que hoy se sumó a la competición oficial de Seminci mirando de frente a temas tabú como la sexualidad en la tercera edad, para acercarse a sus personajes con una naturalismo respetuoso y libre de prejuicios, que pocas veces se puede presenciar en la gran pantalla.
Recuerdos que resuenan
En noviembre de 2018 falleció Bernardo Bertolucci, el autor de ‘El conformista’, ‘El último tango en París’ o ‘El último emperador’, poco después de terminar el primer borrador de ‘The Echo Chamber’, una historia sobre el amor y la dependencia que estaba escribiendo junto a Ludovica Rampoldi e Ilaria Bernardini. El cineasta italiano Andrea Pallaoro retoma aquella historia de soledad y fragilidad junto a las coguionistas originales para dar forma a su nueva película, una obra de cámara sobre los recuerdos, la pasión y la dolorosa ausencia de una relación que ya se desvaneció.
La película, que tuvo su estreno mundial en el reciente Festival de Venecia, está protagonizada por Luca Marinelli (‘Martin Eden’), que encarna a Leo, un productor musical de éxito cuya vida se descompone fruto de su adicción a las drogas, ante la mirada impotente de dos mujeres: Ava (Susan Sarandon), una cantante de éxito que está grabando con él su nuevo álbum, y Anne (Alicia Vikander), la enfermera que le atiende a domicilio en su momento más bajo, con la que establece una relación de enfermiza dependencia emocional.
Los tres aparecen encerrados en el claustrofóbico apartamento londinense de Leo, una estancia que funciona a la vez como oasis y como prisión, en cuyas paredes reverberan una y otra vez los atormentados recuerdos de una relación que se va desvelando de forma inconexa ante los ojos del espectador. La resquebrajada salud mental del protagonista es el fragmentado caleidoscopio desde el que se narra el relato, con constantes saltos temporales hacia atrás y hacia adelante en la intensa relación del hombre con ambas mujeres.
Pallaoro se desplazó a Valladolid para defender el estreno en España del film, y en declaraciones recogidas por Ical señaló que le llevó su tiempo aceptar el encargo, ya que suponía “una gran responsabilidad” y un “desafío”. “Cuando acepté, entendí que la única forma de sacar adelante el proyecto era acercándolo a mi propia sensibilidad . No intenté reproducir el estilo de Bernardo, porque sentía que si lo hacía en realidad traicionaría la autenticidad que él intentaba proteger”, explicó.
En cuanto a su trabajo con el espacio, ya que todo el metraje transcurre en el interior de un apartamento, cargado de momentos en él vividos, el director señaló que funciona a la vez “como refugio y como encierro, es una especie de contenedor de recuerdos y a la vez algo claustrofóbico”. Ese espacio funciona como un transmisor, como “un vehículo de comunicación para los protagonistas”, que resultan “influidos por la arquitectura que les rodea y por los objetos que hay allí”.

Participantes de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid
71Seminci

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