El prolífico autor en asturleonés publica una antología de toda su prosa
«Pol sendeiru» de González-Quevedo

El escritor de Palacios del Sil Roberto González-Quevedo
Después de años de intensa labor literaria e investigadora, de abordar temas etnográficos y sociológicos y de adentrarse en múltiples ocasiones a través del territorio de la poesía y la prosa en la variante occidental de la lengua asturleonesa, Roberto González-Quevedo ha sacado a la luz Pol sendeiru la nueite (Por el sendero de la noche), una antología de algunos de sus mejores cuentos y narraciones publicados hasta la fecha. Su pequeño tamaño no debe engañar al lector: en su interior se agazapan algunas de las más bellas joyas escritas (tanto en solitario como en la fecunda compañía de su madre, Eva González) en esta vieja y preciada lengua que hermana las tierras del norte leonés con el oeste asturiano. Según comenta González-Quevedo, «la mayoría de estas narraciones aparecieron en los seis libros que componían la serie Na nuesa tsingua, que tenía dos autores; Eva González y yo». Los distintos textos, que están agrupados tanto en el volumen citado como en un librín adjunto subtitulado Xente de pantasía (Gente de fantasía) son, en concreto, los siguientes: Cuentos infinitos, narraciones que abarcan desde diversos juegos imaginarios con la mentalidad popular del Alto Sil hasta prosa poética, «muy elaborada e intimista»; Hestorias, un tipo de literatura que enlaza con la tradición oral de la comarca natal del autor, Palacios del Sil; Bil.larón, colección de cuentos que el autor escuchó de niño; Xente de Pantasía, según dice, «cuentos que aprecio mucho, en los que busco la especial visión fantástica del mundo en Palacios»; Babachor, una «prosa irónica y a veces despiadada, dirigida contra un individuo con el que polemicé por cuestiones lingüísticas»; Tristán, Alog, Cuaderno de nieve son tres textos breves y reflexivos en los que el autor busca sobre todo la sonoridad y la armonía estética; La cabana y Gosé ya los ríos son, según él, «cuentos más convencionales en torno a la nostalgia». Y por fin, Pol sendeiru la nueite, que da título al libro, es «una obra en clave de figuras mitológicas y de iniciación. Una incursión en la poesía de la identidad que hay en el inconsciente que une el espíritu de la gente y el paisaje». Como en el resto -asegura- lo presente está ahí, mezclado con lo imaginario, que suele ser una sublimación de la penosa situación en que se encuentra la cultura en que nací, tan diferente de la que se difunde desde los centros de poder». Acerca de la variante en la que escribe, recuerda que «es lo que escuché de pequeño, el asturleonés occidental, propio de Palacios, Laciana, Babia y otras zonas, desde el Cantábrico hasta muy al Sur. Hay una importante literatura occidental, con autores de gran calidad en Asturias y León, y no sólo de ahora, sino también de tiempos pasados». La obra puede adquirirse en librerías de León y Villablino.