Mercedes Sampietro y Javier Bardem, mejores intérpretes en la gala del cine español, que se convirtió en un alegato contra la guerra en Irak
Unos Goya por la paz
La veterana actriz Mercedes Sampietro recogiendo el Goya a la mejor ínterprete protagonista
El primer gran premio de la noche de los Goya llegó con Mercedes Sampietro, que fue proclamada mejor actriz. Una gala que se convirtió en una alegato contra la guerra en Irak y que contó con Guillermo Toledo y Alberto San Juan como presentadores (ambos nominados a dos Goyas, que finalmente no consiguieron). No faltó el recuerdo a los actores fallecidos a lo largo del año. «Todos los premios son de agradecer, pero el Goya me hace muy feliz porque es el reconocimiento de mis compañeros del cine», declaró Mercedes Sampietro, tras recibir el Goya a la mejor actriz protagonista por su papel en Lugares comunes, del argentino Adolfo Aristarain. Javier Bardem conquistaría el premio al mejor actor, por su papel en la película de Fernando León Los lunes al sol. Bardem también lucía en la solapa de su traje una pegatina con un «no a la guerra». Bardem habló de la «gente maravillosa» que había conocido en la película y tuvo un recuerdo para su tío Juan Antonio Bardem y para el pueblo de Galicia. Para finalizar, Bardem tuvo palabras duras para el Gobierno de Aznar. «Ganar las elecciones no es ganar un cheque en blanco. Tienen que escuchar al pueblo, que en estos momentos dice no a la guerra». La presidenta de la Academia de Cine, la actriz Marisa Paredes, pidió anoche, en el inicio de la gala, que el cine español pueda competir «en igualdad de condiciones» con las grandes producciones de Hollywood. «Necesitamos convivencia, no invasión» recalcó. Marisa Paredes, fiel a la diseñadora Sybilla, -vestía un traje color turquesa-, dio la bienvenida a los asistentes a la gala. A todos ellos, antes que nada, les dijo: «vamos a relajarnos. Hay muchos premios en juego, muchos nervios a flor de piel». «Pero esta noche -refirió- no es una noche tensa, sino libre. Es la noche del cine español. La noche de los Goya. Vamos a disfrutarla, a vivirla, a compartirla. No hay que tener miedo a la cultura, ni al entretenimiento, ni a la libertad de expresión, ni mucho menos a la sátira, al humor». Para la presidenta de la Academia de Cine a lo que sí hay que tener miedo es «a la ignorancia y al dogmatismo» y, ante todo, «a la guerra», en referencia al posible conflicto bélico en Irak, palabras que fueron recibidas con fuertes aplausos. «No voy a hablar de la crisis» del cine español, advirtió Marisa Paredes. «Estamos aquí para brindar por el cine español y por lo mucho que interesa, aquí y fuera de aquí. Estamos -sibrayó- para decir que en nuestro cine hay talento, creatividad, exigencia, ilusión,.... Dinero no, dinero hay mucho menos». A la hora de cerrar esta edición, al filo de la una de la madrugada aún no se habían fallado algunos de los premios más importantes, como el Goya al mejor director y a la mejor película.