El autor leonés añade veinte poemas bajo el título «Frío sin límites»
Gamoneda revisa y amplía su poemario «Libro del frío»

El poeta leonés vuelve a revisar una de sus obras
Con el Libro del frío, aparecido hace un decenio, ratificaba el poeta leonés Antonio Gamoneda la singularidad, la hondura y el poder de su exigente voz poética. Gamoneda publica ahora en el sello Siruela una edición revisada y ampliada -con la veintena de poemas que titula Frío sin límites- uno de los poemarios más influyentes de la última década y con el que el poeta fue candidato al premio Europa en 1993. Es una aportación nacida de la reflexión en torno al obra de Antoni Tàpies, con quien Gamoneda ha dialogado en libros y exposiciones. Vuelve así Gamoneda a enfrentarse a una obra en permanente revisión y que teje y desteje como Penélope su tapiz. No es la primera vez que Gamoneda revisa un poemario. En 1987 recogió ya en un libro la mayoría de sus poemas publicados hasta entonces, junto a numerosos inéditos, tras someterlos a un proceso de revisión y, en ocasiones, de reescritura. Edad, que así se llamó la obra resultante, mereció el premio Nacional de Poesía en 1988. Es la más alta distinción institucional otorgada a Gamoneda, también premio de las Letras de Castilla y León. Para Gamoneda, «la poesía ha de crear una realidad nueva y distinta, y si no es así, no hay espacio para ella». Crítico con la denominada «poesía de la experiencia» y con la poesía «oficializada», él prefiere experimentar los límites de la poesía aproximándose a sus bordes. Así ocurre en este Libro del frío, poblado de raros animales como el «animal del llanto» o el «animal perfecto». Estructurado como un viaje, arranca el Libro del Frío con la descripción del un territorio (Geórgicas), plantea luego la necesidad de partir (El vigilante de la nieve), hace estación en el miedo (Aún), busca amparo en la piedad del amor (Pavana impura) y alcanza el descanso (Sábado). A este periplo añade ahora Gamoneda la veintena de poemas que titula Frío sin límites, que se abre según sus editores a «la contemplación de la inexistencia» y que surgieron del diálogo establecido con una serie gráfica de Antoni Tàpies. Según el crítico Juan Carlos Suñen, Gamoneda nos entrega con ella «un lenguaje capaz de comprometernos con el dolor, de sumergirnos en la vida hasta hacernos escuchar el llanto en un hospital vacío. Un sonido sin el que cualquier percepción de la realidad quedaría incompleto». Nacido en Oviedo en 1931, pero residente en León desde 1934, Gamoneda pertenece cronológicamente a la generación del 50, aunque su poética se aparta de las líneas dominantes de ese grupo para transitar por nuevos y provechosos caminos. Traza una senda poética que la crítica ha vinculado tanto a poetas como Arthur Rimbaud, Tristan Tzara, Saint-John Perse, René Char, como a las últimas formas de expresión de Federico García Lorca. Está así considerado uno de los autores más notables de la poesía española de posguerra y uno de los poetas más representativos de Europa. Entre sus obras figuran Sublevación inmóvil, Blues castellano, Descripción de la mentira...