La huelga de músicos obliga a suspender las actuaciones de Broadway
El espectáculo no puede continuar

Broadway se quedó este fin de semana sin espectáculos musicales
El silencio se ha apoderado de los teatros de Nueva York por la huelga de sus orquestas, que ha obligado a suspender la mayoría de los musicales de Broadway este fin de semana. El espectáculo no puede continuar desde el viernes por la noche, cuando los músicos de las orquestas comenzaron la huelga -se discute el número mínimo de los que deben tocar en las funciones teatrales- y los actores y tramoyistas se negaron a cruzar los piquetes. Es la primera vez en casi treinta años que Broadway se ha visto obligado a cerrar por una disputa laboral. Prácticamente todos los musicales más importantes han anunciado el cierre de sus puertas, con la excepción de «Cabaret», que funciona con un contrato diferente. En total, la huelga afecta a 18 obras en cartel y tres que se ensayaban estos días. La excepción son las obras teatrales que no requieren música y las representaciones «off-Broadway», que sí abren sus puertas como de costumbre. Pese a que durante todo el viernes los medios de comunicación avisaron de la huelga, por la noche se podía ver a muchos espectadores con entradas desconcertados ante los piquetes que impedían el acceso a obras como Hairspray. Según un portavoz de la asociación de productores teatrales, Pat Smith, «es algo muy triste. Va a perjudicar a la ciudad, va a perjudicar a la economía y va a perjudicar a todos aquellos que han venido a ver algún musical, muchos de los cuales han viajado desde puntos muy lejanos del globo». Algo así ha venido a decir el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien al anunciarse el paro declaró que «lo último que necesita nuestra economía es una huelga en Broadway». Y es que, efectivamente, la huelga llega en un momento especialmente delicado para el sector teatral y turístico de la ciudad. Aunque los espectáculos teatrales han logrado mejores recaudaciones de lo esperado en los meses de invierno -tradicionalmente los menos taquilleros-, la economía de la ciudad se encuentra en recesión y se teme que una posible guerra contra Irak pueda retraer al público y agravar el problema. Los teatros tampoco han conseguido recuperar los niveles de ventas a turistas previos al 11 de septiembre del 2001. La duración de la huelga se encuentra en el aire y no hay fecha para retomar la negociación.