Sergio Dalma hizo disfrutar a todo el Teatro Emperador
Un torbellino de música
El cantante Sergio Dalma, en un instante del concierto
«¡Sergio, Sergio!» aclamaba la multitud antes incluso de dar comienzo el concierto, cuando las luces se apagaron y el público (mayoritariamente femenino) comenzó a dar rienda suelta a sus instintos. «¡Sergio, Sergio!» continuaron, cuando en el escenario aparecieron los músicos que acompañan al artista. Y sí, también corearon de nuevo el «¡Sergio, Sergio!» cuando el mismísimo Josep Capdevila, más conocido en el mundo del espectáculo como Sergio Dalma, apareció rutilante (y media hora más tarde de lo previsto) sobre las tablas del Teatro Emperador, vestido de manera muy mediterránea, con camiseta y camisa blancas y pantalón beige. A partir de ahí, la hecatombe. Entregado, rendido ante la estrella, el público dedicó por entero las casi dos horas que duró el espectáculo a disfrutar de la presencia de Dalma, y de su sonrisa, y de los sucesivos guiños que dedicó al respetable, y también de su música, interpretada con arrollador sentimiento y energía por este artista que despierta, cuando menos, siempre simpatía, pero muy a menudo, como ayer, también pasión desenfrenada. León era la primera parada en la gira de presentación por toda España de su nuevo disco, Con otro color, y eso la gente se lo agradeció con vítores, palmas y piropos lanzados al aire sin ningún rubor. Quiéreme hasta que te duela, Déjame olvidarte o Bajito y al oído fueron coreadas por todo el mundo, y, pese a que en un principio anunció que no iba a cantar el Bailar pegados o el Galilea; al final consintió en cantar «lo que vosotros queráis». Este chico sí que sabe meterse al público en el bolsillo.