Botero dona al museo un gran retrato del dictador realizado en 1986 por encargo de la revista «Cambio 16»
Franco llega al Reina Sofía

Detalle del óleo de Botero sobre Franco de cuatro metros cuadrados
El pintor y escultor colombiano Fernando Botero (Medellín, 1932), uno de los artistas más destacados y cotizados de la actual escena latinoamericana, ha donado al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía el cuadro Franco, realizado por encargo en 1986. Esta será la primera obra del artista colombiano que entre a formar parte de las colección estable de este museo público dedicado al arte contemporáneo. Botero aseguró en su día que trató de retratar al generalísmo en la tradición de la pintura de corte de Velázquez o Goya. Se trata de un óleo sobre lienzo de gran formato, cuatro metros cuadrados, que a mediados de los ochenta le fue encargado a Botero por el entonces presidente del Grupo 16, Juan Tomás de Salas. La idea surgió de un encuentro en Bogotá en 1986 entre Botero y el desaparecido editor. De Salas le encargó la portada de la revista Cambio 16 -publicación que se distinguía en la época de la transición española por su defensa del restablecimiento de las libertades democráticas- para el número coincidente con el 18 de julio. El artista afirmó entonces que se sentía «incapaz de pintar a Franco de memoria», de forma que establecieron una nueva cita en París. «Allí Salas me hablaba de Franco y de la Guerra Civil y según hablaba -rememora Botero- el cuadro crecía y crecía en mi imaginación a una velocidad impresionante». Inicialmente Fernando Botero hizo un boceto de Franco con la campaña de Marruecos como motivo, con un paisaje desértico, con arena y dunas en el fondo. Desechó luego esta idea, y al final, según explica el artista, «decidí retratarlo en la plenitud de la vida, cuando acababa de tomar el poder». La ejecución de esta pintura estuvo precedida de una minuciosa investigación y Botero comentó en su momento que había puesto «mucha pasión» en el cuadro, no sólo por tratarse de su primer encargo, sino porque se encontró trabajando «bajo la convicción de estar haciéndolo en la tradición española del retrato de corte, esa tradición en la que trabajaron Velázquez o Goya». El Museo Reina Sofía le dedicó en 1987 la primera gran exposición que sobre su obra se organizó en España, en la que se mostraron casi un centenar de obras. Sus grotescas figuras, sus extraordinarios personajes, con la crítica como trasfondo, han creado un estilo inconfundible en sus trabajos que hoy en día se encuentran entre los más relevantes de la figuración contemporánea.