| Género | Roberto García |
«No queremos reivindicar nada, la música es música, no política» Espido Freire reivindica en Jaca el valor de la palabra frente a la imagen Una película refleja el drama de las empresas argentinas

Roberto, voz y guitarra del grupo Ultrapüs
Ultrapüs nace en el año 2000, cuando Mariaje (guitarra) y Rober (voz y guitarra) dejan su ciudad natal, León, para ir a estudiar a Salamanca. Estos dos amantes de la música, pertenecientes a la conocida banda de rock Unión Penosa, decidieron deshacer el grupo, junto con los demás componetes, por la razón de «haberse acabado las ideas». Es en Salamanca dónde se encuentran con Nacho, excomponente de Atrikinburi. Más tarde se uniría Nacho a la batería. El mes pasado, tras varias maquetas grabadas, vió la luz su primer disco Macarra rock n'roll, un álbum de 12 canciones editado por el colectivo de músicos Melancrominan de Salamanca y producido por ellos mísmos. del cual ha salido al mercado la cantidad de mil copias. -¿De dónde viene el nombre de Ultrapüs? -Lo que teníamos claro es que iba a llevar la plabra pus. Queríamos un nombre que llamara la atención, por eso le añadimos lo de ultra. - ¿Cómo definirías vuestro estilo de música? -Lo de encasillar es un poco rollo, pero si hay que definirlo, es punk rock castellano. Además, nos gusta hacer versiones de Los Ramones, Motorhead, G.G Allin. -¿De que habláis en vuestras letras? -Lo curioso de ésto es que los cuatro del grupo componemos las letras, algo bueno porque así hay de todo. Evitamos huir del reclamo político fácil, que ahora hay muchos grupos que lo utilizan. Contamos sentimientos y las cosas que pensamos a diario que implican política, pero no sacar la pancarta. No queremos reivindicar nada, la música es música, no política. -¿Qué música os ha influenciado? -Lo bueno del grupo es que cada uno tenemos nuestros gusto, pero hay algo que nos une, el movimiento punk de los 70 y algo del garage ochentero. Bandas como Los Ilegales, La Banda Trapera, Motorhead. Nos hemos puesto de acuerdo, luego cada uno tiene sus gustos. -¿Por que decidisteis acabar con la conocida banda Unión Penosa? -En principio porque Mariaje y yo nos fuimos a Salamanca a estudiar. De todas formas, ya no estábamos a gusto con lo que componíamos y pensamos tirar por la calle del medio. Ya no nos lo pasábamos bien, evolucionamos individualmente y decidimos partir de cero. - ¿Cómo veis las infraestructuras que poseen los grupos en León? -Si te vas por ejemplo a Salamanca hay una diferencia increíble. Allí la gente se ha unido y ha conseguido un edificio para ensayar. Los altos cargos se tienen que dar cuenta que los jóvenes que estudian no tienen 20.000 pesetas para pagar un local de ensayo. Aunque la gente no se mueve y tampoco los políticos se mueven. Es el pez que se muerde la cola y lo peor de todo es que no sabes quién tiene la culpa. -¿Qué sorpresas habrá en la fiesta de presentación? -Habrá gente pinchando después del concierto. Pinchará Edu, que es habitual en el Toison, Dani Mortaja, que ahora lleva el fanzine de punk Mortaja13 con entrevistas internacionales. Ah, y también picharé yo, que he traído discos desde Salamanca. La escritora vasca Espido Freire ha reivindicado en Jaca (Huesca) el valor de la palabra y ha asegurado que ni el Gobierno ni muchos ayuntamientos «tienen conciencia del valor de la tradición oral, de la historia, del presente leído y no del visto». «Cuando hablan las palabras» fue el título de la conferencia que ofreció en el marco de la cuarta edición de la feria del libro de Jaca, en el transcurso de la cual destacó que, en el mundo actual, «domina la imagen sobre la palabra a través de Internet, los ordenadores, la televisión o los videojuegos». A su juicio, la imagen no se procesa, se percibe y provoca una reacción y un contacto «más directo y superficial que acaba por morir», un proceso imparable, aseguró. La escritora bilbaína manifestó su deseo de que entre imagen y palabra «exista un equilibrio», si bien indicó que «parece que son excluyentes y, de hecho, a mayor número de fotografías aparecen menos palabras en los periódicos», apuntó. Defensora de las palabras, la ganadora del premio Planeta por su obra Melocotones Helados, manifestó que «no se está haciendo lo suficiente para defenderlas», al tiempo que apuntó que, como narradora de historias, se centra en tres elementos para escribirlas: lo vivido, lo contado por otros y lo que se imagina. Desde la ficción, una película argentina retrata el proceso que durante el decenio pasado dejó a las pequeñas y medianas empresas al borde de la extinción, uno de los aspectos más dramáticos y menos conocidos de la crisis del país. Pyme (Sitiados), llegará a los cines de Argentina después de competir en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, que se celebrará en septiembre, dijo ayer su director, Alejandro Malowicki. El filme transcurre «en una jornada dentro de una fábrica de productos plásticos cuyo dueño se ve obligado a decidir si se va a la quiebra o entra en convocatoria de acreedores y todos los conflictos que esa situación provoca en los obreros», explicó. Malowicki aclaró sobre la película, que «no se trata de un documental».