Fue la gran propagandista del régimen nazi con cintas como «Olympia»
Muere a los 101 años Leni Riefenstahl, cineasta de Hitler
La legendaria fotógrafa y realizadora seguía en plena actividad profesional

La centenaria directora alemana Leni Riefenstahl en una de las últimas imágenes tomada el año pasado
Logró cumplir un siglo de vida en plena actividad, pero el corazón de Leni Riefenstahl se paró para siempre un año después de esta celebración. La controvertida cineasta y fotógrafa fallecía ayer en su casa de Poecking, al sur de Baviera, mientras dormía. El pasado 22 de agosto había cumplido 101 años. Fue la gran propagandista del régimen nazi alemán, que glosó en imágenes con sus esplendorosas cintas El triunfo de la voluntad y Olympia. Al cumplir un siglo de vida negaba, con todo, haber pertenecido al partido nazi y haber sido amante de Adolf Hitler. Pletórica y activa, la longeva cineasta germana celebraba su centésimo aniversario en agosto de 2002 con el estreno de Impresiones bajo el agua, un documental de 45 minutos sobre su experiencias subacuáticas en el Índico. Se estrenaba 68 años después de que Riefenstahl dejara estupefacto al mundo con El triunfo de la voluntad, la elegía sobre el poder nazi y la superioridad de la raza aria que rodó por orden de Adolf Hitler en 1934. Acusada de ser amante de Hitler y de Goebbels, -sólo admitió haber sentido una vaga «fascinación» por el führer- lo cierto es que el impecable trabajo de Riefenstahl fue una de la más poderosas armas propagandísticas del nacionalsocialismo. Leni Riefenstahl no se pudo liberar nunca de la losa de su proximidad los nazis. «El 90% de lo que se ha escrito sobre mí es falso», era el argumento recurrente de Riefenstahl, que con cien años cumplidos se defendía de los embates del cáncer con inyecciones de morfina e insistía por activa y pasiva en que jamás perteneció al partido nazi. Actriz precoz Interesada desde cría por el mundo de la farándula, se inició en la danza y el teatro. Sobre las tablas la descubrió su primer pigmalión, el director de cine Anrold Franck, autor de películas de montaña en las que se mezclaban la aventura y el drama y en las que el poderoso físico de Leni encajaba como bella heroína. Inquieta y curiosa, quiso ponerse pronto tras la cámara. Auxiliada por el propio Franck rodó en 1932 La luz azul, una fábula sobre la avaricia que le procuraría cierto prestigio en la Alemania prebélica. Es propio Hitler quien en 1933 le encarga el rodaje de El triunfo de la fe. Sería un claro antecedente de la película que marcaría su gloria y su condena, El triunfo de la voluntad, un grandilocuente documental sobre el congreso del III Reich celebrado en Nüremberg. Riefenstahl demuestra su domino de unos recursos muy poderosos que marcaran las sendas del cine documental y que aún depurará en Olympia ( 1938), de nuevo un canto a la supuesta superioridad aria. Se confirma como un genio del montaje y una pionera en técnicas apenas usadas entonces.