Icíar Bollaín, firme candidata a la Concha con «Te doy mis ojos»

Laila Marull, Santiago García, Luis Tosar, Candela Peña e Icíar Bollaín
Icíar Bollaín comenzó su carrera detrás de las cámaras con un filme ligero, pero su carrera se ha decantado por la temática social, algo que ella explica así: «Siempre es más fascinante lo que ocurre, la realidad, que aquella ficción que me pueda inventar yo partiendo de cero». Siguiendo este principio, la cineasta firma Te doy mis ojos, película donde aborda el maltrato a la mujer y que compitió ayer en la Sección Oficial del festival de San Sebastián, donde ha sido excelentemente acogida, pasando a ocupar un lugar entre las favoritas de cara al palmarés. «Estoy tranquila, porque la reacción de la prensa ha sido muy buena y en un festival lo malo que te puede pasar no es quedarte sin premio, sino que te machaquen las críticas», comenta la actriz y directora que, de tener que elegir un lugar en el palmarés se lo cedería gustosa a sus dos protagonista, Luis Tosar y Laia Marull. Icíar Bollaín ya había abordado el tema del maltrato de género en su corto Amores que matan . «Es un tema que te está llamando desde los periódicos y el corto fue sólo la punta del iceberg. Quería entender a las víctimas, entender por qué aguantan una media de diez años antes de abandonar al agresor, y quería también hablar de ellos, de los verdugos, porque siempre se habla sólo de las víctimas», explica ante un reducido grupo de periodistas. «Es un tema muy complejo -añade- en el que influye un factor que los psicólogos llaman esperanza de cambio. Ellas esperan que el hombre del que se enamoraron vuelva a entrar por la puerta. No digo que no se pueda cambiar, pero si cuesta tanto dejar de fumar, imagínate lo que costará cambiar de estructura mental». La cineasta realizó un exhaustivo trabajo de documentación, asistiendo a terapias para víctimas. «De ellas me sorprendió sentirlas como algo muy cercano y al tiempo lejano, porque están ahí pero tienen un infierno detrás que tú ni hueles», comenta Icíar, quien también descubrió varios tipos de maltratadores. «No me interesaba un tipo ultracruel medio psicópata o machirulo, sino aquel a quien el miedo convierte en violento», comenta la cineasta.