Las jornadas dedicadas a este santo leonés se clausuran hoy en la Colegiata de San Isidoro
Fernando Galván analiza la miniatura que decora la obra de Santo Martino
«Se trata de una de las figuras más importantes del medievo español», dice Antonio Viñayo
El ciclo de conferencias sobre uno de los santos leoneses más íntimamente relacionados con las circunstancias políticas y religiosas de su momento, Santo Martino, aborda hoy la segunda y última de sus jornadas divulgativas. La Sala del Pendón de la Real Colegiata de San Isidoro acoge esta tarde dos conferencias a cargo de sendos profesores e investigadores de la Universidad de León. Ana Isabel Suárez González hablará de Santo Martino y el scriptorium isidoriano , y, a continuación, Fernando Galván Freile, de La ilustración de las obras de Santo Martino . Gracias a estas charlas se darán a conocer dos aspectos primordiales en la vida y sobre todo la obra del santo medieval: su trabajo como productor de exégesis de las Sagradas Escrituras que luego copiaban sus amanuenses, y las excelentes miniaturas con las que éstos embellecían las citadas obras. El abad Antonio Viñayo, gran conocedor y estudioso de este personaje histórico, nos ofrece algunas pinceladas y anécdotas de la peripecia vital de Santo Martino. Así, nos habla de su peregrinación por medio mundo, que desde León le llevó a Oviedo, Santiago, Roma, Jerusalén, Asia Menor y, ya de regreso, Inglaterra y Francia. Una vez en León se encerró en San Isidoro, donde no cesó de trabajar. Introduce en España la corriente escolástica y las sentencias de Pedro Lombardo. Gran predicador, confesor del rey leonés Alfonso IX (a quien curó en su niñez de una grave afección en los ojos), se dedicó a la teología y la atención a sus hermanos. Cuenta Viñayo cómo Santo Martino sufría de grandes dolores de espalda y, para combatirlos, se colgaba con unas cuerdas de las vigas y allí escribió los primeros libros de la España Cristiana, manuscritos en tablas de hueso que luego entregaba a sus siete amanuenses para que creasen preciosos códices ilustrados con miniaturas y letras capitulares (en una de ellas, en la letra i , aparece representado el propio Martino). Murió en 1203 y en 1516, cuando se exhumó su cuerpo, éste se hallaba incorrupto, aunque después se convirtió en ceniza; excepto su mano, que aún se venera en la Colegiata de San Isidoro. Es la historia de un santo con nombre leonés, pues no es San Martín , sino Santo Martino, que viene de Sanctus Martinus. Hora: Las conferencias darán comienzo a las 18.30 en la Sala del Pendón de San Isidoro.