Adaptaciones literarias y productos de consumo masivo en la cartelera

Las dos películas españolas que se incorporan hoy a la cartelera leonesa tienen la particularidad de ser sendas adaptaciones de libros de éxito. Novelas, de título homónimo a los filmes, que convencieron a miles de lectores y ahora se enfrentan a la dura prueba de ser igual de convincentes en su traslado al lenguaje fílmico. Se trata de La hija del caníbal, de Rosa Montero, y Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset; un drama y una comedia que tienen la difícil misión de batirse en taquilla con los malabarismos de Keanu Reeves y la explosiva química que desprende la pareja Clooney/Zeta-Jones En el caso del relato de Montero, una intrigante historia que comienza con la misteriosa desaparición de un hombre en el aeropuerto, ha sido el realizador mexicano Antonio Serrano, autor de la celebrada Sexo, pudor y lágrimas, el encargado de poner en imágenes este emocionante thriller psicológico que protagoniza Cecilia Roth acompañada de Carlos Álvarez-Novoa y Kuno Becker. Dos actores que dan vida al turbador adolescente y al viejo anarquista que acompañan a la mujer en este particular periplo vital. En un tono decididamente más cómico se inscribe Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, el debut en la realización en solitario de Paco Mir, integrante del colectivo El Tricicle, que traslada a la gran pantalla las desventuras de un vago crónico, interpretado por Pablo Carbonell, surgido de la imaginación de Pablo Tusset. Drogadicto, navegante compulsivo de internet y cliente asiduo de los burdeles más sórdidos, nuestro protagonista se verá envuelto en una investigación que le introducirá en un ambiente bastante estrafalario. Nathalie Seseña, José Coronado o Marta Belaustegui, son algunos de los actores que intervienen en una producción cuyo cartel por sí sólo ya merece la pena. No se pierdan a Carbonell emulando a Mena Suvari en American Beauty en la conocida secuencia de los pétalos de rosa. También, como no, nos llega la inevitable superproducción norteamericana diseñada para reventar taquillas, una operación que, afortunadamente, sucede cada vez con menos frecuencia. En este caso se trata de emparejar a Bruce Willis con Monica Bellucci, cada vez más asentada en la industria yanqui tras su participación en la saga Matrix , poniendo como telón de fondo una guerrilla, la nigeriana en este caso (da igual), para poder cultivar esa estética despeinada que tan bien sienta a las stars hollywoodienses. Ya saben, grandes dosis de valor y coraje, tiros y explosiones para que luzca bien el Dolby Surround, y un trabajo fotográfico y de iluminación más pendiente de la calva del ex de Demi Moore que de cualquier otro elemento en escena. Antoine Fuqua engrosa con esta película ( Lágrimas del sol ) su filmografía como realizador tras la sobrevalorada Día de entrenamiento. Nos llega también la nueva apuesta del actor Hugh Grant en el terreno de la comedia romántica, un género que le dio excelentes resultados con Cuatro bodas y un funeral o Notting Hill y para el que parece encasillado de por vida. Es Richard Curtis, autor de los guiones de los títulos citados, el realizador encargado de orquestar una divertida historia ( Love actually ) que nos habla del amor en todas sus posibles facetas. ¿El gancho?, un reparto formado por Emma Thompson, Laura Linney, Liam Neeson y Colin Firth. Van Gogh: «La hija del caníbal»» y «Lo mejor que le puede pasar a un cruasán». Emperador: «Love actually». Kubrick: «Lágrimas del sol».