Desaparece la revista leonesa «Negro Mate» tras cinco años
La revista Negro Mate ha muerto, se despide con un dramático balazo en la portada. Tras cinco años de lucha, tras veintinueve números de incruentos combates con la incomprensión, se desvanece lentamente en el charco de sangre de la indiferencia, uno de los proyectos más interesantes de cuantos se han intentado en León en los últimos años en pro del arte joven y comprometido en todas sus acepciones. Negro Mate ha tenido una forma personal e intransferible de entender la comunicación, con muy pocas palabras y muchas imágenes, con pocos colores y muchas ideas, tal y como exige un mundo vertiginoso dispuesto a desembarcar, inexorablemente, en el Musac. Supuestamente, Negro Mate desaparece por falta ayudas, por carecer de ese empujón económico que requiere cualquier empresa de estas características. Naturalmente cuando esta tarde, a las nueve, se celebre una lúdica Misa de Funeral por sus intenciones en el Café-Club Spress, de la calle Monasterio, seguro que algunos dirán que de haberlo sabido a tiempo habrían corrido en su ayuda con una luz roja en la cabeza y gritos desencajados de sirena, la hubieran buscado como benéficas ambulancias salvadoras de la cultura. Pero llegarán tarde, Negro Mate ya tiene el encefalograma plano. Dicen sus deudos en un recuadro negro, «hemos atravesado la hora dorada, ese periodo en el que existe la esperanza de salvación. De entre las diez mil puertas distintas, nosotros elegimos esta, un perfecto salto a inconsciencia sin agonía». El arma del delito, una pistola cruelmente pavonada, quedó abandona sobre el asfalto de una calle cualquiera en una noche de lluvia fría y persistente.