María Callas alababa la interpretación de esta soprano, que lleva cuatro décadas en los escenarios

Raina Kabaivanska se despide en León de los espectáculos de la lírica

La artista, de 69 años, ha expresado de manera explícita su deseo de cantar en el Auditorio

Imagen de una de las actuaciones de la soprano en el Teatro Real

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M. Á. Nepomuceno - león
León

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María Callas dijo de ella: «Cuando Raina aparece en un escenario sobra todo lo demás. Decorados, orquesta, incluso sus propios colegas, ella es la encarnación viva de la ópera». Artista de culto y leyenda viva de los escenarios más rutilantes del mundo durante más de cuatro décadas, Raina Kabaivanska es una de las últimas sopranos que de verdad merece el calificativo de cantante-actriz. Con 69 años, Raina aún es una mujer hermosa que mantiene una envidiable figura elegante y esbelta, de mirada dulce y ademanes pausados y sumamente expresivos gracias a unas prodigiosas  manos que dicen más que todas las palabras escritas. Cada actuación suya está rodeada de un aura de complicidad que la convierte en un fenómeno de masas difícil de soslayar. Esta noche, a las 20.30, acompañada al piano por Nicoletta Mezzini, se presenta en el Auditorio de León, donde ha venido a cantar expresamente desde Milán, en la que será una de sus últimas actuaciones sobre un escenario como colofón a más de 45 años de carrera, un privilegio impagable máxime si tenemos en cuenta el deseo explícito de la soprano de cantar aquí. A León tienen anunciada su llegada, además de su legión de incondicionales que se desplazan expresamente desde Italia, Francia, Alemania y el Reino Unido, y los impagables admiradores españoles que acuden allá donde Raina cante desde hace más de treinta años. Expectación internacional También han reservado localidades algunos de los más prestigiosos directores de Auditorios de España, de orquestas sinfónicas y de algunos de los festivales líricos más importantes de Europa, junto a cantantes de ópera de rabiosa actualidad como la soprano argentina Alicia Nafé y un largo etcétera que no se quieren perder la que será una de sus últimas actuaciones en vivo antes de su adiós definitivo este año. A Raina hay que verla en su medio natural que es la actuación en vivo, lejos de las frías grabaciones que nunca le hicieron la debida justicia. Es en el escenario donde Kabaivanska, al igual que su admirada Callas, se trasforma para convertirse en ese «animal escénico» que, animado por una fuerza interior arrolladora, se transmuta  durante unas horas en Tosca, Butterfly, Kostelnicka, Adriana, Manon, para hacer posible una vez más aquellas palabras de la Callas: «El canto, como la belleza, nunca mueren. Yo he dado mi arte y mi alma mientras cantaba y eso pervive eternamente en algún lugar porque el canto nunca muere». Para Raina vivir el personaje es tan natural como respirar. Algo heredado de los directores con los que ha trabajado -los más grandes del siglo- y en especial de sus míticas maestras Rosa Ponselle y sobre todo Zita Fumagalli-Riva, con quien bebió en las fuentes mismas de la emoción. Heredera de las grandes sopranos del pasado, de las que ha sabido captar la esencia misma del canto, su presencia sobre cualquier escenario es suficiente por sí sola  para darnos cuenta de que nos encontramos ante un fenómeno artístico y vocal único, aprendido en las escuelas de Bayreuth y Stanislaswky y que unido a una inteligencia innata para dotar a sus personajes de una rotunda veracidad, otorga a cada una de sus creaciones  ese halo inagotable de sensaciones, de matices, de vibraciones imposibles de describir. Su Tosca y la de María Callas se miran en el podio de la excelencia. «En el canto -escribió Callas-, lo mejor no está escrito en las notas sino en ese espacio en el que la interpretación se convierte en recreación, ahí es donde Raina tiene su lugar  incuestionable». Hora: 20.00. Precio: 18 euros.

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