El amigo de Lorca y Dalí estuvo en la Residencia de Estudiantes desde los once años
Pepín Bello, Medalla de las Bellas Artes por su contribución al surrealismo Pombo recibe mañana el sillón «j» en sustitución de Laín Entralgo
Ya centenario, se trata de uno de los últimos exponentes de la que fue Generación del 27

Álvaro Pombo recibió el reconocimiento con «Donde las mujeres»
Con cien años cumplidos José Bello, Pepín para el mundo y la historia, era distinguido ayer con la Medalla al Mérito en las Bellas Artes en su categoría de oro. Se la otorgaba el Consejo de Ministros, a propuesta de la Ministra de Cultura, Carmen Calvo. Una distinción más en el año de su centenario para este vigoroso y legendario personaje, crucial para la generación del 27, inspirador sin obra del surrealismo español, y amigo de Dalí, Lorca y Buñuel desde que coincidieran en la Residencia de Estudiantes. José Bello Lasierra (Huesca, 1904) desempeñó un papel determinante como aglutinador del irrepetible grupo que durante los primeros años veinte se reunió en la Residencia de Estudiantes de Madrid y en el que forjaron su amistad y su personalidad creativa Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel o Rafael Alberti. Confidente y «pigmalión» Pepín Bello fue confidente de todos ellos y creador e inspirador de multitud de conocidas imágenes surrealistas utilizadas por el grupo. Según destacaba el Ejecutivo, el papel de José Bello en la historia de la cultura española reside, y por ello ha sido más difícil de apreciar, en méritos no escritos o que se escapan del encasillamiento habitual de la obra literaria o artística. Quizá el mejor análisis y el que más completa a su biografía sea el que aporta la monografía Dalí residente (Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 1992) obra de Rafael Santos Torroella, quien se pregunta, como ya hiciera José Bergamín, si José Bello no debería ser considerado el verdadero fundador o inspirador del surrealismo español. Amistades y estudios José Bello tenía 11 años cuando ingresó en la sección infantil de la Residencia de Estudiantes, donde cursó estudios de segunda enseñanza. En 1921 entró en la sección universitaria de dicha residencia para estudiar Medicina. Fue allí donde trabó amistad con Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí, entre otros. La vida de Bello adoptó un sesgo diferente cuando decidió abandonar sus estudios de medicina en 1928 y comenzó a colaborar con la Sociedad de Vías y Riegos de Sevilla. En 1930 fue nombrado delegado de Fomento de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Durante los años sevillanos tuvo mucho contacto con el torero Sánchez Mejías y con Rafael Alberti. A sus cien años, José Bello es el último superviviente de la Generación del 27, cuyo recuerdo y el de sus amigos mantiene vivo y comparte con todos los que se interesan por ese «edad de plata» de la cultura española. En los últimos meses ha sido objeto de numeroso homenajes entre ellos el que le rindió la Residencia de Estudiantes, de la que es presidente de honor. En 2001 recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio y recientemente el Premio Aragón 2004, concedido por el Gobierno de Aragón. José Bello es, sin duda, uno de los últimos exponentes que quedan de lo que dio en llamarse el «espíritu de la Casa», aquel del que fueron exponentes algunos de sus mejores amigos. Álvaro Pombo (Santander, 1939) se convertirá mañana en miembro de pleno derecho del la Real Academia Española. El escritor y poeta leerá su discurso de ingreso en la docta institución, que ha titulado Verosimilitud y verdad . Pombo, que ocupará el sillón «j», vacante desde el fallecimiento del médico y humanista Pedro Laín Entralgo, trazará en su alocución un recorrido autobiográfico y literario en pos de «una triple verdad poética, narrativa e histórico- narrativa». Le contestará la académica Carmen Iglesias. Según plantea el escritor cántabro, la verosimilitud en la creación literaria «es contraria a la verdad porque está pasada por el filtro de la ficción». Pombo toma del filósofo Javier Zubiri el término «verdadear» y asegura que «al igual que el verde verdea, la verdad verdadea» para remachar su concepto de lo verosímil, de aquello que contiene elementos de la verdad, pero que no es la verdad auténtica. «Soy un académico inverosímil, frente a lo verosímil que era Pedro Laín Entralgo», señala Pombo, que dedicará a su antecesor buena parte de su discurso. Álvaro Pombo es académico electo desde el 19 de diciembre de 2002. Su candidatura fue presentada por Luis María Anson, Francisco Rico y Luis Mateo Díez. Fue elegido en segunda votación con el apoyo de más de dos tercios de los votantes. De «indiscutible» y de escritor que «ya está en el canon literario» le calificó Víctor García de la Concha el día de su elección. «Es un creador pleno, quizá más valorado entre los propios escritores que entre el público», según el director de la RAE. En 1996 obtenía su primer gran galardón institucional, el Nacional de Narrativa con Donde las mujeres . Publicaba luego La cuadratura del círculo (1999), en la que recrea la vida monástica, la cultura islámica y la guerra en el marco de las segunda cruzada del siglo XII.