El rejoneador navarro visitó las instalaciones de la entidad en Robledo de Torío
Hermoso de Mendoza aplaude la iniciativa de la Fundación Carriegos
Las instalaciones acogen alumnos de equitación y a personas discapacitadas

Santos Llamas, con Hermoso de Mendoza durante la visita a las instalaciones del centro ecuestre
El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza se mostró ayer sorprendido por las posibilidades que ofrecen las instalaciones del Centro Ecuestre El Caserío, que la Fundación Carriegos ha puesto en marcha en Robledo de Torío. Hermoso visitó a mediodía de ayer este centro, que ofrece clases de equitación, pero que está especialmente diseñado y equipado para acoger, incluso en régimen de internado, a personas discapacitadas para seguir una terapia a través de los beneficios de la equitación. El centro ocupa las rehabilitadas instalaciones del antiguo caserón de los Flórez, que han sido recuperadas y adaptadas para personas con discapacidades. No le falta detalle, y así lo reconoció el popular torero, quien destacó que «hay que aplaudir proyectos como éste, porque sus destinatarios son personas con problemas que se pueden beneficiar mucho de esta iniciativa». Hermoso de Mendoza recorrió las instalaciones preparadas tanto para las clases de equitación como para el internado de la mano del presidente de la Fundación Carriegos, Santos Llamas, que le explicó los objetivos de esta labor social. Un largo viaje Pablo Hermoso de Mendoza acudió como se había comprometido a visitar este centro, pese a haber realizado un largo viaje durante la noche. El rejoneador toreó en la noche del sábado en Algeciras, y ya de madrugada emprendió viaje hasta León, donde llegó a media mañana. Pese al cansancio, no quiso dejar de conocer y apoyar una iniciativa que tiene al caballo como protagonista. El navarro recorrió también las caballerizas, y escuchó con atención los detalles de cada uno de los caballos con los que cuenta el centro. Además, Hermoso de Mendoza estampó su firma en el libro de honor del centro y recibió como regalo una escultura de José Luis Casas, Refugio del aire. En la actualidad la escuela ecuestre cuenta con dieciseis caballos, aunque acogerá a alguno más; y todos ellos han recibido un entrenamiento especial para desarrollar sesiones de terapia ecuestre. El Caserío posee tres pistas, dos cubiertas y una al aire libre, en las que un buen número de personas, muchos de ellos niños, reciben ya clases de equitación. Actualmente se están construyendo otras dos pistas más. Como terapia, la equitación se utiliza en rehabilitación para personas con discapacidad.