Diario de León

| Entrevista | Julio Valdeón |

«Hay legajos en muchas regiones» «Este es el archivo más duro en su formación»

El catedrático de Historia Medieval será el representante elegido por la Junta de Castilla y León para la comisión de expertos que decidirá el futuro del Archivo de la Guerra Civil

Julio Valdeón participará en una comisión que sin duda será polémica

Julio Valdeón participará en una comisión que sin duda será polémica

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Mónica G. Pérez - salamanca
León

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Representará a Castilla y León en la comisión de expertos que aportará una nueva visión de la polémica abierta sobre los documentos del Archivo de la Guerra Civil, situado en Salamanca. Allí, Julio Valdeón (Olmedo, Valladolid, 1936) defenderá la unidad del centro, principalmente por su «interés académico» y la historia que lleva a sus espaldas. Los nacionalismos y sus «reivindicaciones constantes» son para este catedrático de la Universidad de Valladolid la causa de este conflicto que puede tener una «solución razonable». ­­­- Le han elegido para trabajar en una comisión que viene precedida por una larga polémica y conflictos políticos. ¿Cómo afronta esta labor? -Me llamó la consejera de Cultura, Silvia Clemente, para proponérmelo poco antes de ir a la reunión del Patronato del Archivo en Madrid y acepté. No sé si de forma positiva o negativa, pero en un principio estoy ahí. -¿Qué tiene que decir un experto en Historia Medieval sobre la Guerra Civil española? -Fue un momento dramático y es lo peor que puede ocurrir a un país. Esta época dejó huellas muy duras que de alguna manera están presentes aunque algunas se han ido borrando con el tiempo. Fue una tragedia, pero eso no quita para que haya que conocer a fondo lo que pasó sin ocultar nada. -Esas huellas, ¿pueden ser una de las causas de que toda esta polémica continúe? -En parte sí y en parte no. Es verdad que el Archivo se puso en marcha como una recopilación de documentos para ejercer una represión contra determinados ciudadanos, pero éste es un argumento que los nacionalistas aprovechan para presionar y buscar una excusa para su exaltación propia.Veo más intereses políticos que académicos. -Entonces, ¿lo ve más como un enfrentamiento político? -Los nacionalistas siempre buscan argumentos para presionar al Estado central, pero siempre, porque si se acaban, ¿qué reivindican? Es verdad que son documentos que se capturaron no para hacer un archivo sino para tener documentación que supusiese una excusa para la represión y perseguir al enemigo. Pero cuando empieza a convertirse en lo que es hoy llegan otros muchos documentos que no tienen nada que ver con esa situación como los que hacen referencia a los exiliados. Hay legajos de muchas regiones de España como el País Vasco, Aragón, Valencia o Málaga. Por eso digo que las reivindicaciones de Cataluña vienen en una mayor parte de los políticos de allí más que de los académicos e historiadores catalanes. -¿Cree que estas confrontaciones entre los políticos tienen algún sentido para los ciudadanos? -Hay opiniones muy variadas, pero en general en Cataluña lo verán como una reivindicación de algo que les robaron en su día y no dejan de tener parte de razón. Aquí se ve como un despojo de un archivo que cuenta con una denominación nacional al que vienen investigadores de toda España y del resto del mundo. Dispersarlo no sería positivo desde el punto de vista académico, ya no digo desde el político, porque todos están centralizados. Por ejemplo, en el Archivo de Indias, si todos los iberoamericanos solicitaran la documentación de cada uno de sus países, se dispersaría. Igual pasa en Simancas donde hay mucha de Flandes, Italia y otros países europeos. Hay que unificarlo en favor del investigador. -Frente a esa defensa de la unidad, ¿la gente conoce qué es el Archivo y cuál es su contenido? -Quizás no muy bien, lo conocen los historiadores pero en el ámbito popular no, aunque creo que sí se sabe que tiene una proyección internacional y que disolverlo sería un error. Por otro lado, estamos hablando de documentos del siglo XX, escritos a máquina la mayoría de ellos, una característica que hace que no haya ningún problema en ver el original o la fotocopia, porque ambos van a ser iguales y se van a ver y poder leer bien. -Esa característica, ¿abre la posibilidad de que se hagan copias de los legajos y que los originales se devuelvan? -Cabe la posibilidad de que algunos documentos se fotocopien y se queden en Salamanca, o viceversa. El Archivo no debe disolverse, independientemente de que se devolvieran algunos documentos o de que se conserven copias. No es lo mismo que en el caso de los documentos antiguos, donde es necesario el original. En los actuales, las nuevas tecnologías hacen que no haya ningún problema porque hay algunos que incluso se pueden consultar por internet. -¿Cree que tiene sentido contar con un archivo nacional en el que sólo existan copias? -El problema es que ellos reivindican el documento original. En eso, espero que los expertos sepan cómo resolver el asunto y en la comisión hay gente razonable que permitirá que se llegue a un acuerdo razonable para mantener el archivo y que, de alguna manera, recompense a los catalanes de lo que ellos entienden que fue un robo. A ver si es posible buscar un acuerdo que no deje en blanco a los reivindicadores catalanes, pero que tampoco estropee un centro completo de un tema tan importante como es la Guerra Civil española. -¿Conoce algún otro archivo que tuviera un origen parecido? -No conozco ninguno que haya sido constituido así porque el caso del de Indias o Simancas es distinto porque fue un poder central. No sé si en otros países habrá algo parecido, pero no lo conozco. Es el más duro en cuanto a formación. -¿Cree que estos documentos deberían haberse utilizado para conocer quiénes fueron los que sufrieron esa represión y de alguna manera poder indemnizarles? -Lo que pasa es que es algo tan lejano en el tiempo que es difícil. Hay gente que pide que se revisen los juicios porque se realizaron de forma rápida y sin mucho sentido. Los fondos se utilizaron en plan de investigación, quizás más en ese sentido que para curar heridas. Hay que tratar de acabar con esas duras heridas y procurar que no se reproduzcan. Es normal que haya opiniones contrarias, pero que no vaya más allá. La Guerra Civil es uno de los momentos históricos más duros y de los que menos se conocen, en parte porque el bando vencedor estuvo más de cuarenta años en el poder y ocultó todo. Hay que aceptar esta parte de la historia en la que se hicieron barbaridades en los dos bandos. -¿Debería plantearse realizar un gran Archivo de la Guerra Civil en la capital salmantina? -Es un archivo parcial, evidentemente, pero es el único que hay de esta forma. Hay muchos aspectos que tienen que ver con este conflicto, pero que no están en él, aunque es el único que ha recogido de todas partes de España este tipo de documentos. Es el único que hay en España y, aunque no lo recoja todo, es el más entroncado.

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