Una exposición en París revela al Robert Capa inédito tras las fotos de guerra
Con motivo del 50 aniversario de la muerte de Robert Capa, la Biblioteca Nacional de Francia consagra una retrospectiva sobre el trabajo del fotógrafo, con 200 imágenes reunidas bajo el titulo de Capa, conocido y desconocido . Más allá de las imágenes famosas de su trabajo como primer gran reportero de guerra, Capa plasmó en su obra una «increíble compasión por el género humano», en palabras de Laure Beaumont-Maillet, comisaria junto con Francoise Denoyelle, de la muestra. Con su maquina de fotos, Capa cubrió cinco conflictos bélicos en menos de veinte años, desde la Guerra Civil española, en la que tomó partido por la República, hasta Indochina, donde perdió la vida al pisar una mina, a los 45 años. Reconocido desde 1938 como el mejor corresponsal de guerra y elevado a los altares de la profesión como el padre del foto-periodismo, Capa llevó su divisa de «si tu foto no es buena es porque no estás suficientemente cerca» hasta el último extremo, y así estuvo en la primera línea del desembarco de Normandía, en Omaha Beach, a dónde llegó junto a las tropas estadounidenses. Están, por su puesto, los iconos de Capa -el republicano español alcanzado por una bala o el desembarco de Normandía-, pero quedan casi eclipsadas por otras imágenes de pequeño formato que no tienen nada que ver con la guerra y que no siempre son buenas. Emerge ahí un Capa interesado en los actores y víctimas anónimos de la historia, como un reservista francés en agosto de 1939, un campesino chino en 1938, o un huérfano español.