Lucía Etxebarría se hace con el Planeta con su obra «Un milagro en equilibrio»

Lucía Etxebarría, ayer durante la cena de la entrega del Planeta
En su escalada hacia el «grand slam» de los premios literarios, Lucía Etxebarría (Bermeo, 1966) se ha hecho con el Planeta, el más codiciado y el mejor dotado con su bolsa de 601.000 euros. Lo podrá lucir en su palmarés, junto al Nadal y el Primavera, gracias a «Un milagro en equilibrio» que presentó bajo el seudónimo de Izar Benayas. El dúo ganador se completaba con el valenciano Ferrán Torrent y su novela «La vida en el abismo», que presentó bajo el seudónimo de Peter Pan. Etxebarría, que siempre ha casado en sus obras experiencia vital y fabulación y que fue madre hace unos meses, ha escrito un diario de maternidad en el que una mujer relata a su hija recién nacida impresiones y reflexiones para que en el futuro la niña tenga una idea cierta de sus orígenes. Es una temática coherente con toda la obra de Etxebarría que desde que saltara a la arena literaria ganando el Nadal con «Beatriz y los cuerpos celestes» ha hecho de la mujer y su lugar en el mundo el centro de sus narraciones y reflexiones. Una obra y un actitud que la han convertido en una de las abanderadas del feminismo en España. Su primer gran premio, el Nadal, le llegaba en 1998, dos años después de publicar su controvertido «Amor, curiosidad, Prozac y dudas» y tres antes de adjudicarse tras una polémica deliberación el otro «grande» de la narrativa comercial, el Primavera con «De todo lo visible y lo invisible» (2001). Ha alternado desde entonces el ensayo, la narración, el libro documental y la poesía con títulos como «Nosotras que no somos como las demás» (99), «La Eva futura/la letra futura» (00), «Estación de infierno» (01), «En brazos de la mujer fetiche» (02, en colaboración con Sonia Núñez), «Una historia de amor como otra cualquiera» (03) y «Courtney y yo» (04). Su último título hasta ayer era el poemario «Actos de amor y placer» por el que ganó el denominado premio Barcarola.