INTERFERENCIAS
El pacto
AL FIN escenificaron en La Moncloa, la firma del pacto. Las cadenas generalistas españolas asumen un acuerdo destinado a proteger a los menores en determinadas franjas horarias, que se resumen en no dar contenidos aptos para menores de 18 años entre las 6.00 y las 22.00 horas, que incluye unas franjas de protección a primera hora de la mañana y antes del comienzo del prime time porque se supone que son horas cuando los niños van y regresan del colegio, respectivamente. Al margen de apostar sobre el buen rollo entre empresas competidoras que se disputan a muerte los trozos de ese pastel llamado share, la autorregulación también tiene su lado amargo. ¿No estarán infantilizando la televisión con tanto niño por aquí y niño por allá? ¿Es que acaso la sociedad adulta no puede disfrutar de una televisión también adulta en esos mismos horarios? Lo que sacó las cosas de quicio fueron los excesos de algunos programadores al apostar por la escatología más descarnada con la complicidad de profesionales (¡?) al grito del todo vale. Sin olvidar la responsabilidad de los padres al confundir al electrodoméstico "televisor" con una especie de niñera catódica. Tan reprobables fueron los canales que llenaron sus pantallas de desperdicios como las familias que miraban a otro lado. El pacto está hecho, pero no se olvide la condición de tinglado que también acompaña a la cosa catódica.