Los alumnos de 5º y 6º de Primaria de la capital leerán al unísono el primer capítulo de El Quijote
Cervantes hablará hoy por boca de 400 escolares leoneses frente a la catedral
En los tiempos que corren no es demasiado habitual ver la figura de un niño y un libro juntas, por lo que la estampa que se contemplará hoy en la plaza de la catedral, a partir de las 11.30 horas, entra dentro de los casos destinados a guardarse en la hemeroteca y el recuerdo. Cuatrocientos escolares de 5º y 6º de Educación Primaria de colegios públicos y concertados de la capital leonesa se darán cita bajo la sombra del gótico para conmemorar el Cuatro Centenario de la aparición del Quijote, con la lectura al unísono del primer capítulo de la novela en la que Miguel de Cervantes inmortalizó las andanzas por La Mancha adelante de aquel caballero que en su casa conocían como Alonso Quijano. La iniciativa parte de la concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de León y supone, al margen del homenaje, el enésimo esfuerzo para inculcar los beneficios de la lectura en las edades de formación de los niños. Al acto conmemorativo se adhieren la mayor parte de las librerías de la capital, mediante la coordinación de la Asociación de Libreros de León, con la enseña distintiva de la celebración del cuarto centenario de la obra. Pese a que el proyecto incide en las edades tempranas, los responsables invitan a todos los ciudadanos que lo deseen a sumarse a la lectura para que el homenaje sea lo mayor posible. La fecha coincide con el día en que se cumplen 400 años del establecimiento de la tasa -el actual precio de venta al público- de El Quijote. Un 20 de diciembre de 1604 Juan Gallo de Andrada, escribano de Cámara del rey Felipe III, certificó y dio fe en Valladolid de que los miembros del Consejo Real habían tasado esta novela de Miguel de Cervantes Saavedra en 290 maravedíes y medio a razón de 3 maravedíes y medio por cada uno de sus 83 pliegos. El libro debía venderse en papel a este precio estipulado y se imponía la obligación de que al principio de cada ejemplar figurara con claridad dicha tasa, con la prohición de su venta en caso contrario. Esta tasa aún figura en las primeras páginas de muchas de las ediciones que se imprimen de El Quijote. En estos tiempos en los que el euro ha destronado a la peseta por imperativo de la inclusión en la UE, hablar en términos de maravedíes resulta un ejercicio poético, pero a principios del siglo XVII esos 290 maravedíes y medio eran una respetable cantidad de dinero que unos pocos podían gastarse en una novela. El libro era un artículo de lujo en una sociedad de mayoría analfabeta en la que un pan podía costar 32 maravedíes y el salario diario de un peón rondaba los 68 maravedíes. A partir de ahí, han transcurrido 400 años en los que: «En un lugar de La Mancha...»