EL INVENTO DEL MALIGNO
Entrevistas
GLORIA LOMANA directora de informativos de Antena 3, entrevistó la otra noche a Pascual Maragall, presidente de la Generalitat. Aquí hemos puesto como chupa de dómine a los informativos de Antena 3 por su insuficiente iniciativa en el aniversario del 11-M; compensemos el juicio con una felicitación sincera por esta entrevista, porque el suflé catalán , que en cualquier otro sitio sería un escándalo de dimensiones italianas, aquí está siendo enterrado con sospechosa premura. La conversación de Lomana con el president puede resumirse en una sola proposición: Maragall dice que no tiene nada que decir. Cuando los de mi generación estudiábamos periodismo, a los ingenuos educandos se nos instruía en el arte de la entrevista mostrándonos los diversos caminos por los que podía hacerse confesar a la víctima: cambios de temperatura afectiva en las preguntas, factor sorpresa, elusión del diálogo, dejar hablar al contrario... Todas estas triquiñuelas partían siempre de la base de que el entrevistado, por correoso que fuera, algo terminaría contando. Ahora, hemos entrado en una fase distinta de la conversación política: el entrevistado se planta, escucha la pregunta incómoda y, sin pestañear, se te ríe en la cara, te orina en la pechera y se marcha diciendo que a esa pregunta la va a contestar tu tía la del pueblo. Y tú te quedas ahí, sentado en tierra, con cara de lechuga asolada. «¿Y qué va a pasar con el suflé?», preguntaba la Lomana. «Ni suflé ni gaitas: aquí ya se ha olvidado todo, ya no hay noticia, y como ya no hay noticia, usted no tiene que preguntar», venía a responderle Maragall. Luego, claro, se enfadan cuando el reportero adopta la actitud del paparazzo rapaz y faltón, ese que te saca una foto de los cuartos traseros justo el día que te has puesto el pantalón que más gordo te hace. Aquí lo que se vislumbra es una pérdida generalizada de la urbanidad. Eso va a acabar con la entrevista como género periodístico.