Escritor
«Abrir los ojos a otros territorios es tan necesario como el aire»
El médico y escritor asturiano presenta hoy en el Club de Prensa su último libro en el que narra, con un estilo fresco y brillante, sus increíbles peripecias viajeras por África
Curiosidad infinita, respeto por el ser humano y amor a la vida son los mimbres que trenzan el libro del asturiano Manuel Herrero Montoto que esta tarde, a las 20 horas, se presenta en el Club de Prensa del Diario de León. Desde el kilómetro cero nos trae el regusto de la aventura que impregna siempre los mejores libros de viajes. África es el escenario y los ríos Gambia, Congo, Zambeze y Okavango, las sendas que conducen a los «manchones de verde jungla», espacios libres donde no caben el tedio y la rutina. El autor, cirujano, no se resigna a permanecer atado la estaca de su kilómetro cero y afina el bisturí literario para que la vivencia viajera nos llegue preñada de vida y de sorpresa. (El tuteo con el amigo se hace obligado). -O sea, que hay otro mundo más allá de Oviedo... -Gracias a Dios. Muchos asturianos de mi generación se estrellan por el sur con la montaña, por el norte se precipitan al mar y por encima de sus molleras gravita pertinaz y pesada esa nube de panza de burra que les hace dudar del sol y la luna. Es preciso dar el salto para descubrirlo. -¿Y sirvió de mucho descubrirlo? -Salir de tu reducido ámbito geográfico y abrir los ojos a un territorio distinto, es el aire necesario. Me ha servido para no sucumbir de asfixia. -Para este viaje llevabas un buen botiquín. Y en el botiquín del alma, ¿qué hay que meter? -El botiquín del alma suele ir bastante ligero de la que sales, no así de la que regresas, lo traes a rebosar. Aunque son imprescindibles en el kilómetro cero la ilusión y la previsión. -Supongo que el humor y la ironía, son ingredientes de la fórmula magistral... -Para ir tirando sin que te asalten los demonios, agazapados por los caminos, y te embarguen en la desesperación. Situación anímica muy lógica en este paraíso de hipocresía que nos tocó en suerte. -Quienes viven en esos manchones de verde jungla, ¿nos odian?, ¿nos envidian? ¿nos quieren? -Les hemos rapiñado hombres y tierras, impuesto nuestros dioses, adocenado con nuestra cultura y, a pesar de todo, en su mayoría son gente hospitalaria. No conozco adjetivo que los califique. -Se deduce del libro que África engancha, y mucho. ¿Más por la gente?, ¿más por el espectáculo natural? -No es fácil escapar de los tópicos, yo no huyo. Me engancha la luz del crepúsculo en el Okavango y los labios gruesos de los mandingas dispuestos siempre a la sonrisa. -Deduzco que nuestra civilización opulenta no ha sido capaz todavía de acabar con lo que llamas fenómeno camaleón de efecto retardado (FCER). ¿El poder de adaptación del hombre es así de asombroso? -Cuando llegamos a Dakar, comimos en un restaurante no apto a occidentales. Las cucarachas bailaban por bulerías sobre el mantel. No probamos bocado. A la vuelta de la expedición por el río Gambia volvimos al mismo restaurante. Nos asombró el lujo, preguntamos si habían hecho cambios en el local. Por supuesto que no. Ni un grano de arroz quedó en los platos, incluso mojamos pan en la salsa mientras apartábamos a las alegres curianas. -Tú que te pones asépticos guantes a diario para operar ¿Tienes otro concepto de la higiene después de estas andanzas con los mandingas? -Si hablamos de higiene personal, creo que nos sacan años de ventaja. ¿Qué se puede esperar de una civilización que aún tira del papel higiénico después de hacer sus necesidades? Ahora bien, si hablamos de salubridad a los occidentales se nos debiera caer la cara de vergüenza. África se muere de sida, y el Primer Mundo se reúne, y se reúne... -Prescribe una receta para solucionar las diferencias norte-sur -Ya están resueltas. Es cuestión de tiempo, un día desembarcará en nuestra costa la inmensa patera, saldrán millones de africanos e irán llamando a las puertas de nuestras casas. Nos invitarán a largarnos porque lo nuestro les pertenece. - ¿La vida es viaje o el viaje es la vida? -El viaje es la gran metáfora de la vida. Aunque. cuando uno se muere, coloquialmente dicen que se ha ido de viaje. Hora: 20.00. Lugar: Club de Prensa del Diario de León.