Julio de Prado dibujó sus facetas periodística y humana
Fue el párroco de Sabero, Julio de Prado Reyero, quien trató de analizar y dar a conocer las facetas de González de Lama como crítico, periodista y orador fecundo. Destacó el sacerdote cómo en un León de 20.000 habitantes, donde casi todos se conocían, era muy fácil cruzarse con él por la calle, «por eso -señaló Reyero-, yo le veía a menudo desde horas muy tempranas de la madrugada encaminarse hacia San Marcelo, después ir a trabajar al Diario de León y caminar, al caer la tarde, por la calle Ancha y Ordoño rodeado de sus discípulos y amigos, como Sócrates». También resaltó su poca afición por dejarse ver por el Obispado, como hacían otros sacerdotes, porque decía «¿qué se me ha perdido a mi allí?». El ponente no dejó en el tintero su faceta de periodista del Diario de León y director desde 1955, cuando Filemón de la Cuesta, debido a una grave dolencia, tuvo que dejar ese cargo. «El sector duro siempre consideró a don Antonio como débil y maleable, sin tener en cuenta que bajo esa apariencia había un hombre tolerante, liberal, dialogante, aunque a veces se le achacó la indiferencia con la que trató los asuntos serios que se le fueron de las manos poco a poco hacia el obispado que detentaba ya por aquel entonces el obispo Almarcha, con el que congeniaba pero no comulgaba en todas sus exigencias». Durante la etapa como redactor del periódico (con su columna diaria Casi nada , donde abordaba temas de la vida cotidiana) y director, se le concedieron dos premios Nacionales al Diario, medio que mantenía enconada oposición con el otro periódico de León, Proa , un instrumento del movimiento que veía con buenos ojos que el Diario de León desapareciera.