Gonzalo Santonja: «El político que quiera acabar con una institución de cultura lo tiene fácil»
El Instituto de la Lengua de Castilla y León estudiará el leonés «por coherencia»
El director recuerda que la Fundación no tiene por objeto ocuparse de las hablas leonesas La es
El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, afirmó que por «coherencia intelectual» este organismo «estudiará el dialecto leonés». Sin embargo, quiso precisar que cuando le nombraron director ya estaban hechos los estatutos, «que son por los que nos tenemos que guiar. Entre las instituciones que hicieron esos estatutos se cuentan el Ayuntamiento de León, el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo, la Diputación de León y el Ayuntamiento de Ponferrada. No deja de resultar paradójico que desde alguna de estas instituciones se haya recriminado al Instituto la no dedicación al dialecto leonés, cuando ellos redactaron unos estatutos en los cuales específicamente se dice de lo que tenemos que ocuparnos y el dialecto leonés no se introduce. Los estatutos los hicieron ellos y son ellos los que pueden rectificarlos. El marco en el que se deciden estas cosas no son las tabernas, no son las casas particulares, no son las sedes de partidos, no son los corrillos, sino, lógicamente, los patronatos». Santonja anunció que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua «sí se va a preocupar del dialecto leonés, pero lo hará por la sencilla razón de que han nombrado un director que es filólogo, y yo sé perfectamente, cosa que a lo mejor alguna de estas personas ignora, que no se puede entrar en los orígenes del romance castellano sin tocar los orígenes y el desarrollo de otras lenguas romances. El Instituto por coherencia intelectual, naturalmente, se va a ocupar del leonés». Preguntado sobre las relaciones del Patronato con los ayuntamientos de León y San Andrés del Rabanedo, comento: «Todas las instituciones de cultura en España son frágiles, de manera que yo creo que no es precisamente una fazaña épica contribuir a debilitar unas instituciones que ya de por sí tienen una vida bastante difícil. Cualquier político que quiera acabar con un equipo de fútbol, lo tiene muy difícil. Pero cualquier político que pretenda acabar con una institución de cultura lo tiene bastante fácil. Si eso se hace desde posturas progresistas, entonces es cuando yo ya no entiendo nada. Al mismo tiempo se defiende la cultura y se hace lo posible para acabar con las instituciones que existen, es complicado de entender».