Donde habita la música

Los encuentros de Robles de Laciana reunieron este fin de semana a primeras figuras de la lírica y el canto; su promotor, Eduardo Arroyo, quiere construir un auditorio en el pueblo

La pianista Rosa Torres-Pardo, durante una de sus intervenciones

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Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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«Cada año esto crece y va a más, y eso, además de ser bueno para la zona, es bueno también para la cultura musical de esta tierra, que no está muy sobrada de personas señeras», nos confesaba al concluir el último de los conciertos el promotor y alma mater de estos encuentros veraniegos, Eduardo Arroyo, quien no descansa ni un segundo para mejorar su pueblo en todos los sentidos y hacer de él cada año, durante una semana del mes de julio, un centro cultural donde se dirijan las miradas de quienes se sientan atraídos por la música en todas sus facetas. «Me gustaría que dentro de un par de años o tres, cuando se cumpla el décimo aniversario de este sueño que comenzó con una reunión de amigos aficionados a la música, tuviera un lugar apropiado para desarrollarse sin estar sometidos a las inclemencias del tiempo, que aunque por estas fechas suele ser bueno, a veces como este año nos juega malas pasadas y nos obliga a abreviar los conciertos. Pero esto se solucionará en dos o a lo sumo tres años con un auditorio. Nada me causaría mayor satisfacción que Robles se convirtiera en un centro cultural donde cada verano acudieran artistas de diversas estéticas para celebrar aquí sus encuentros, cambiar impresiones, buscar proyectos... a la vez que se escucha la mejor música por grandes intérpretes, como viene sucediendo», manifestaba un Arroyo que no se para en barras a la hora de señalar lo necesitada que está la comarca de ayudas y sobre todo de promotores y personas que sientan aquello como algo que hay que apoyar y potenciar. Pavimentar y soterrar «Este pueblo necesita pavimentación y no pararé hasta conseguir que sean empedradas las calles y soterrada la línea eléctrica, creo que esto es primordial, entre otras muchas cosas, pero por algo hay que empezar», señalaba el escultor, que pronto verá la primera fase de su obra escultórica colocada en Puerta Castillo de León, según se aprobó recientemente. Pero de lo que más satisfecho estaba Arroyo el pasado sábado era de esas reuniones musicales que tanto predicamento están teniendo dentro y fuera de la provincia. Arropado por quien ha promovido junto a él estos encuentros, la pianista Rosa Torres-Pardo y varios amigos inseparables como el tenor Enrique Viana, los críticos y musicólogos Arnoldo Liberman y Andrés Ruis Tarazona, y el magnífico y cada año más perfeccionista Cuarteto Assai, convertido ya en residente de estos encuentros. Además de otros artistas que le acompañaron y aún le acompañan desde los primeros años como el desaparecido Eduardo Úrculo, escritores como Javier Rioyo, amigos personales del mecenas que cada año acuden a esa cita ineludible, como el ex ministro Solana, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, el exvicepresidente Alfonso Guerra, compositores como Cristóbal Halffter o cantautores como los que este año arroparon con su presencia las tardes roblesanas: Ana Belén y Víctor Manuel, invitados de lujo para unas jornadas de muy alto nivel artístico y musical, así como un sinfín de personalidades de la cultura, las artes y la política que hacen con todos los honores de Robles de Laciana el centro musical del noroeste de la península durante dos enriquecedores días. En cuanto a las jornadas, destacar de la primera la labor de un anfitrión impagable y excelente tenor, Enrique Viana, las interpretaciones de Rosa Torres al piano y la soprano Celia Alcedo, las actuaciones de la mezo Marina Pardo y de otra soprano exquisita, Ruth Rosique, así como las romanzas del barítono Isidro Anaya y Antonio López al teclado. Soberbios Enrique Viana y Antonio López, seguidos por las zarzuelas de Celia Alcedo, Ruth Rosique, Viana, Isidro Anaya y Antonio López. Del sábado, la amenísima charla de Eduardo Arroyo y Miguel Muñiz, el virtuosismo de Torres Pardo y el chelista Iagoba Fango, y la deliciosa violinista Anne Marie North, así como un extraordinario cuarteto Assai que hizo olvidar el frío reinante. Unos encuentros, pues, que son ya parte esencial de nuestra cultura y una muestra más de lo que se puede hacer con amor por la comarca. Entusiasmo y personas que creen en lo que hacen.

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