La importancia de cada pintura
La Fundación Vela Zanetti, desde el primer momento de su constitución, «se planteó, -según afirma su secretario Eduardo Aguirre- el intentar conseguir que los coleccionistas dejasen obras a la fundación temporalmente, de forma que la colección, que es buena, pero, concisa y breve, se pudiera nutrir». Y es que esta institución se creó a partir de un legado hecho por el artista y su familia que contaba en su colección particular con alrededor de 60 cuadros. Esto era así, porque, según explica Aguirre, «Vela cuando muere no era un hombre que tuviera en su taller y en su casa muchísimos cuadros como ocurre con otros artistas. Vela fue un pintor que vendió mucho y vivió mucho de su obra». Valor económico Así, a lo largo del tiempo en que la Fundación Vela Zanetti ha estado funcionando, se ha ido nutriendo de numerosas obras que dejan los coleccionistas para que se expongan. Este gesto, explica Aguirre, tiene dos sentidos, primero «la generosidad del particular al dejar la obra», y segundo y más importante tiene una consecuencia en lo artístico y en lo económico, «ya que en autores como Vela, la forma de distinguir a efectos de mercado un cuadro de otro es responder a la pregunta en qué exposiciones, revistas y libros se ha mostrado esa obra. De tal modo que una obra si no ha salido de la casa del particular, ni se ha expuesto, es como si dijéramos que a efectos de Historia del Arte no existiera.». Un ejemplo claro es el cuadro de Vela La cosecha que aunque en principio no deja de ser uno de los muchos cuadros sobre campesinos del pintor, se distingue de los otros porque fue un pintura que se expuso en la edición salmantina de Las Edades del Hombre y fue elegido por Correos para homenajear al pintor en el momento de su muerte. El peligro de la falsificación Una de los procesos más importantes a la hora de adquirir un cuadro es comprobar la autenticidad de la obra. En este sentido, Vela es uno de los artistas más falsificados, de hecho, desde que la fundación comenzó a existir, ya han certificado alrededor de 300 obras falsas. «El negocio de la falsificación es muy tendador, porque el coste es muy pequeño y el beneficio que se obtiene es muy grande», explica Aguirre.