La iglesia de San Francisco acogió durante la tarde cuatro obras del maestro de «Don Quijote»
El curso villafranquino analiza los tintes estéticos de la obra de Halffter
José Manuel López y Tomás Marco transitaron por la obra del compositor

Los alumnos atienden durante la clase magistral de ayer
El curso de Villafranca dedicó la mañana del viernes a la labor compositiva de Cristóbal Halffter con la intervención de dos de sus colegas más cercanos como son los compositores Tomás Marco y José Manuel López, Premio Nacional de Composición y miembro del llamado Grupo del Bierzo. La primera de las charlas estuvo centrada en la que José Manuel López ha llamado La generación de grandes maestros , integrada por Halffter, De Pablo, Boulez, Stokhausen, Ligeti, Takemitsu y Berio, de la que hizo una brillante disección de sus estéticas con especial acentuación en la figura de Cristóbal Halffter que es quien este año ocupa la totalidad del Curso. Continuó la serie de lecciones magistrales con la intervención del que ha sido junto con Halffter alma de estos cursos y codirector de los mismos, Tomás Marco, quien puso de relieve la faceta más internacional de la obra de Halffter con numerosos ejemplos sonoros y brillante exposición de cada uno de sus aspectos creativos. Ya por la tarde volvió el profesor José Manuel López a hablar de La forma abierta en Cristóbal Halffter: Neutralización de la altura, texturas micropolifónicas , una visión que requiere un profundo conocimiento del taller creador del autor del Quijote. Seguidamente Tomás Marco analizó junto a los alumnos asistentes al curso las partituras compuestas por ellos y a las 20.30 horas en la iglesia de San Francisco la pianista y esposa del compositor Maria Manuela Caro junto a su hijo Pedro Halffter interpretaron del maestro homenajeado: Introducción, fuga y final , El ser humano sólo se muere cuando lo olvidan , Cadencia y Espacios no simultáneos ( para dos pianos). Obra para concurso La Cadencia fue una obra escrita para el Concurso de piano Paloma O'Shea en 1984, compuesta para ser interpretada como obra obligada por los concursantes que superasen la primera prueba eliminatoria. Halffter comenta que pensó en su obra como una cadencia de un concierto inexistente, «en el cual el «si» del centro del piano había venido siendo el eje de toda la obra. Sobre este sonido el piano solista desarrollaría su cadencia siguiendo la tradición de estas formas de insistir en modelos de virtuosismo instrumental». Respecto a la obra titulada El ser humano sólo se muere cuando lo olvidan , Cristóbal Halffter señala que se trata de un recuerdo a través de una sonoridad del piano, que comienza en el centro y se traslada hacia los extremos del instrumento por medio de una intensificación de la complejidad rítmica ya armónica.