Julio Bocca regresa a la Zarzuela y anuncia que se retirará en el 2007
Julio Bocca durante el primero de sus actuaciones de despedida
Julio Bocca (Buenos Aires, 1967) estará sobre los escenarios hasta el 22 de diciembre de 2007. Ni un día más. En esa fecha, con cuarenta años cumplidos, el gran bailarín y coreógrafo argentino pasará página y reordenará su vida. «Mi intención es no hacer nada, comer y beber cuanto me apetezca y olvidarme de la disciplina; pero seguro que seguiré vinculado a la danza de alguna manera» aseguró hoy el bailarín en su regreso a España. Podremos verle sobre el escenario del teatro de la Zarzuela y al frente de su Ballet Argentino desde este martes y hasta el próximo domingo en un teatro que no pisaba desde 1987 y con un programa en el que alterna lo clásico y lo contemporáneo. Regresa Julio Bocca al primer teatro que pisó en Madrid hace 18 años con un programa mixto en el que alterna piezas clásicas con una novedosa coreografía titulada El hombre de la corbata roja e inspirada en una pintura del argentino Antonio Seguí. Pero más que de su regreso a la escena española se habló en su presentación de una retirada anunciada y decidida que el bailarín, nacido el 16 de marzo de 1967, había anticipado hace escasas fechas en Caracas. «Tengo 38 años y, como anuncié hace poco, no seguiré sobre los escenarios cumplidos los cuarenta. Vengo despidiéndome este año y lo he hecho ya en lugares como Japón y Dinamarca. De España todavía no me despido porque en enero próximo estaré en el teatro Albéniz con Tamara Rojo. Tengo los dos años que me quedan cerrados, pero se acabó. La despedida será el 22 de diciembre de 2007» confirmaba risueño el bailarín, destacado profesional de la danza desde los 15 años y en la cima casi desde el inicio de su carrera. Disfrutar la vida «Llevo casi 25 años de carrera profesional y me apetecía retirame bien, en plenitud. Me apetece estar en casa, dirigir mi escuela, el Ballet Argentino, y disfrutar la vida de otra manera» es su programa de futuro. Será una retirada sin nostalgia ni malos rollos. «Estoy satisfecho de todo cuanto hice y de lo que hemos logrado: crear una compañía y una escuela en la que damos formación a 6000 alumnos sin haber dependido nunca de ayudas o subvenciones. No me dejo nada en el tintero. Hay que dar paso a los más jóvenes, entre los que sobra el talento, y pensar en otras cosas», resume Bocca sin perder la sonrisa.